Cuatro mil enfermeras del Massachusetts Nurses Association (MNA) paralizaron el hospital Brigham and Women's de Boston durante 24 horas desde las 7 de la mañana del 8 de julio. La medida responde a ocho meses de negociaciones frustradas donde la patronal del Mass General-Brigham (MGB) se negó a mejorar una oferta salarial que el sindicato calificó de "insultante": 0% de aumento en el primer año del contrato.
La gobernadora demócrata Maura Healey convocó a ambas partes el 6 de julio para evitar el conflicto, pero el encuentro no dio frutos. Según denunció el sindicato, los representantes sindicales se declararon disponibles para negociar sin pausa el 7 de julio, pero los directivos no solo se negaron a presentar una contraoferta, sino que tampoco aceptaron fijar nuevas fechas de negociación. Kelly Morgan, enfermera y presidenta del comité negociador del Brigham, señaló que la postura de MGB es "completamente irrespetuosa con las enfermeras que cuidan pacientes en condiciones extremadamente desafiantes e inseguras".
La situación es aún más grave para 450 trabajadoras clínicas de MGB Homecare, también afiliadas al MNA, que buscan su primer contrato colectivo. Ellas planearon una huelga de una semana, pero la patronal respondió con un lockout patronal, impidiéndoles trabajar. Shannon Viera, enfermera y presidenta del comité negociador de MGB Home Care, afirmó que hicieron "todo lo posible para alcanzar un primer contrato justo sin huelga".
El sindicato intentó que el directorio del hospital, dominado por financistas de capital privado y fondos de inversión, interviniera para destrabar las negociaciones. La carta enviada al presidente del directorio, Scott Sperling —socio codirector de una firma de capital privado—, y a la CEO Anne Klibanski —que embolsó 8,4 millones de dólares en 2024— fue respondida con evasivas por Sperling y con silencio por Klibanski. Las enfermeras contrastaron los millonarios antecedentes de los directivos con la realidad cotidiana de quienes atienden traumas, cánceres, trasplantes y emergencias médicas.
Figuras políticas como las senadoras Elizabeth Warren y Edward Markey, los representantes Steven Lynch y Ayanna Pressley, y la alcaldesa de Boston Michelle Wu respaldaron a las trabajadoras, instando a retomar la negociación de buena fe. "Las enfermeras son la columna vertebral de nuestro sistema de salud", señalaron en una carta conjunta del 6 de julio, exigiendo un contrato justo que refleje "las contribuciones esenciales que hacen cada día".