BRASIL ENFRENTA EL HAMBRE CON TIERRA Y SOLIDARIDAD REGIONAL
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BRASIL ENFRENTA EL HAMBRE CON TIERRA Y SOLIDARIDAD REGIONAL

(★) .- El gobierno de Lula impulsa la reforma agraria como eje central contra la crisis alimentaria.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva lideró la apertura de la Conferencia Regional de la FAO en Brasilia, marcando un giro estratégico en las políticas alimentarias latinoamericanas. El encuentro reúne a ministros y autoridades de toda la región con un objetivo claro: combatir el hambre y la malnutrición que azotan a América Latina y el Caribe. La presencia del director general de la FAO, QU Dongyu, junto a los ministros brasileños Carlos Fávaro (Agricultura) y Paulo Teixeira (Desarrollo Agrario), evidencia la importancia geopolítica del evento.
La crisis humanitaria en Cuba ocupa un lugar central en la agenda. La FAO monitorea el agravamiento de la escasez de alimentos en la isla, situación exacerbada por el secuestro del líder venezuelano Nicolás Maduro por Estados Unidos y el consecuente bloqueo de envíos de combustibles. El régimen Trump implementó medidas que estrangularon el suministro petrolero a Cuba, rompiendo un acuerdo bilateral de más de 25 años. Recientemente, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció que autorizaría a empresas solicitar licencias para revender petróleo venezolano a Cuba, un posible alivio para la grave crisis energética.
El ministro Paulo Teixeira anunció que Brasil enviará ayuda a Cuba y Haití mediante la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. El apoyo incluirá insumos para producción alimentaria y envío directo de alimentos. Teixeira defendió con firmeza que la reforma agraria debe integrar las estrategias regionales contra el hambre, una propuesta inicialmente colombiana que ahora cuenta con respaldo formal brasileño.
Esta postura representa un desafío al modelo neoliberal extractivista que prioriza el agronegocio exportador sobre la soberanía alimentaria. La reforma agraria emerge como herramienta de justicia social y mecanismo concreto para enfrentar la inseguridad alimentaria. El reconocimiento de asentamientos como "Esperança da Terra" en Ceará muestra avances concretos, aunque insuficientes frente a la concentración histórica de tierras.
La solidaridad con Cuba trasciende lo humanitario para convertirse en acto político contra el bloqueo imperial. Brasil recupera su rol de articulador regional, proponiendo soluciones colectivas frente a crisis que el capitalismo alimentario ha profundizado. La tierra para quien la trabaja sigue siendo bandera de lucha contra un sistema que produce hambre en medio de la abundancia.