Cuba acelera la instalación masiva de paneles solares en instituciones vitales como respuesta estratégica al recrudecimiento del bloqueo económico estadounidense. El programa nacional, que incluye donaciones de China, busca blindar servicios de salud, telecomunicaciones y atención social ante la persecución sin precedentes contra las fuentes de suministro de combustible.
En el sector sanitario, el Ministerio de Salud Pública avanza con módulos fotovoltaicos en cuerpos de guardia de policlínicos. La medida protege 161 hogares maternos, 156 hogares de ancianos, 305 casas de abuelos y 556 policlínicos. El sistema garantiza operatividad en servicios vitales para la población, ratificando la voluntad de no dejar a nadie desamparado.
La Isla de la Juventud inició la instalación de sistemas fotovoltaicos aislados en instituciones sociales. La casa de abuelo "Alegría de vivir" y el hogar de ancianos "Francisca Navia Cuadrado" recibieron kits solares de 2.0 kilowatt que aseguran alimentación, atención médica y ventilación. El territorio tiene asignados 41 módulos, con distribución prioritaria para centros de salud, comunicaciones y viviendas rurales aisladas.
En Jesús Menéndez, las telecomunicaciones apuestan por paneles solares para respaldar radiobases de telefonía móvil. Cada sistema cuenta con baterías de fosfato de hierro y litio que garantizan hasta tres horas de autonomía nocturna, permitiendo enfrentar apagones prolongados sin afectar servicios esenciales.
La instalación es posible gracias al esfuerzo conjunto de empresas eléctricas, telecomunicaciones y la Mipyme privada Fénix. Este despliegue tecnológico constituye un paso significativo para mitigar los efectos del bloqueo energético y asegurar calidad de vida para sectores vulnerables.
La solidaridad internacional y las soluciones autóctonas se erigen como armas principales para proteger lo más preciado: la vida del pueblo cubano. Frente a la asfixia energética del régimen Trump, la respuesta es colectiva, tecnológica y profundamente humana.