EL CARACAZO: 37 AÑOS DE UNA REBELIÓN QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
Un día como hoy

EL CARACAZO: 37 AÑOS DE UNA REBELIÓN QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

(★) .- La explosión social de 1989 marcó el inicio del fin del puntofijismo y abrió el camino a transformaciones profundas en Venezuela y América Latina.

Hace treinta y siete años, el 27 de febrero de 1989, el pueblo venezolano protagonizó una rebelión antineoliberal que quedó registrada en la historia como "El Caracazo" o "El día que bajaron de los cerros". Este levantamiento popular, considerado la primera revuelta contemporánea contra el Fondo Monetario Internacional y el Consenso de Washington, se extendió desde Guarenas hasta Caracas, Barquisimeto, Maracaibo y otras ciudades principales.
El detonante fue el aumento desmedido del pasaje, consecuencia de un paquete de medidas económicas neoliberales impuestas por el FMI. Estudiantes de educación media iniciaron las protestas en terminales de pasajeros, a los que se sumaron universitarios, amas de casa, trabajadores y profesionales de todos los sectores. El pueblo dijo "¡Ya basta!" al puntofijismo, la oligarquía burguesa criolla, la corrupción y las desigualdades sociales.
La respuesta del gobierno de Carlos Andrés Pérez fue de una violencia inaudita. La Policía Metropolitana actuó disparando a discreción, masacrando a manifestantes en las calles. La primera víctima fue Yulimar Reyes, estudiante de Letras de la UCV, asesinada horas después de denunciar al gobierno por la crisis social. Ante la magnitud de la protesta, Pérez ordenó la aplicación del Plan Ávila, movilizando al Ejército y la Guardia Nacional.
El 28 de febrero se suspendieron las garantías constitucionales mediante el Decreto Nº 49, estableciendo toque de queda y anulando derechos fundamentales. Las Fuerzas Armadas salieron a imponer el orden ejecutando una dolorosa masacre que dejó más de 3.600 venezolanos asesinados. La represión incluyó asesinatos selectivos, francotiradores y ejecuciones en domicilios particulares.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó años después que el Estado violó sistemáticamente los derechos humanos durante esos días. La atrocidad intentó ocultarse en una fosa común conocida como "La Peste" en el Cementerio General del Sur, donde fueron trasladados cadáveres en caravanas de camiones.
Este acontecimiento histórico demostró cómo el derecho a la propiedad privada se colocó por encima del derecho a la vida bajo el sistema neoliberal. El Caracazo representó el espejo roto de una Venezuela que se creía distinta y marcó un punto de inflexión en la conciencia política nacional, abriendo el camino para transformaciones posteriores que reivindicarían el papel del Estado a favor de los sectores populares.