La tensión laboral alcanza su punto máximo este miércoles con dos escenarios que reflejan la crisis del modelo económico. Por un lado, 920 trabajadores de FATE marchan junto al SUTNA y la CGT frente a la Secretaría de Trabajo, exigiendo la reapertura de la planta de San Fernando que cerró abruptamente el 18 de febrero. Por otro, la audiencia virtual convocada por el gobierno busca extender la conciliación obligatoria que vence hoy, en un intento por evitar la escalada del conflicto.
El SUTNA declaró paro total de 24 horas en todas las fábricas de neumáticos, incluyendo Pirelli y Bridgestone, sumando presión al reclamo. La Bancaria se concentra en Sarmiento 337 para luego sumarse a la movilización principal en Alem 650. Los cortes afectan 25 de Mayo, Reconquista y San Martín, mostrando la capacidad de movilización del movimiento obrero organizado.
Claudio Mora, referente del Frente Multicolor del SUTNA, adelanta la estrategia si fracasa la negociación: "Estamos explorando la intervención transitoria de la empresa. Si la patronal la abandonó, el Estado debe garantizar este recurso estratégico". La advertencia no es retórica: la planta abandonada contiene millones de litros de solventes y aceites que representan un riesgo ambiental y de seguridad.
La crisis se extiende más allá de FATE. El frigorífico San Roque SA en Morón notificó el despido de más de 100 trabajadores, argumentando "cambios drásticos en las condiciones económicas del país" y una "indiscriminada apertura comercial". Los patrones culpan a las políticas de libre importación que destruyen la producción nacional.
Esta jornada marca un punto de inflexión en la resistencia contra el ajuste neoliberal. Los trabajadores no solo defienden sus puestos sino que plantean una alternativa: la intervención estatal para salvar empresas estratégicas abandonadas por capitalistas que priorizan ganancias sobre vidas. La solidaridad entre gremios muestra que la lucha es colectiva o no es.