EL RÍO GRANDE DEVOLVIÓ LOS HUESOS QUE LA DICTADURA QUISO OCULTAR
Derechos Humanos

EL RÍO GRANDE DEVOLVIÓ LOS HUESOS QUE LA DICTADURA QUISO OCULTAR

(★) .- Un operativo interdisciplinario busca restos de desaparecidos en el cementerio de Yala, Jujuy, donde el terrorismo de Estado enterró víctimas de forma clandestina.

El cementerio municipal de Yala, a 13 kilómetros de San Salvador de Jujuy, es desde hace semanas el centro de una búsqueda que remueve la tierra y la memoria. Un equipo encabezado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), la Justicia Federal y organismos de derechos humanos realiza excavaciones para localizar restos de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. La intervención fue impulsada por una querella de familiares y por nuevos indicios: la erosión del río Grande dejó al descubierto bolsas y restos óseos en el sector conocido como “cementerio viejo”.
La jueza federal Carina Gregoraschuk, a cargo de la causa, explicó que el avance del agua sobre el terreno agilizó la búsqueda. “No sabemos qué hay, qué se va a encontrar. El río dejó a la vista unas bolsas y restos óseos”, declaró. El predio ya había sido intervenido en 2006 por el EAAF en el marco de un hábeas data, pero en otro sector. Ahora la investigación penal apunta a la ribera, donde los libros del cementerio registran ingresos de cuerpos sin identificar entre 1975 y 1978. En 2012 se logró identificar allí los restos de Rubén Yáñez Velarde, pero otras ocho personas siguen sin nombre.
El operativo reúne a especialistas del EAAF, la Universidad Nacional de Jujuy, la Policía Federal, Gendarmería y Bomberos. Se utilizó un georradar para mapear el subsuelo y se prevé una tomografía eléctrica antes de excavar. “Esto es por la memoria, verdad y justicia, y respuesta a la sociedad”, afirmó Gregoraschuk. Lucía Torres, ex presa política que busca a sus hermanos Juana, Hilda y Eduardo Pedro, fue clara: “Pasaron 50 años, queremos recuperar a nuestros familiares para llevarles una flor”. El cementerio de Yala está señalizado como Sitio de Memoria, un recordatorio de que allí el terrorismo de Estado enterró su peor secreto.