La Unión de la Juventud Comunista celebra su aniversario con una convicción: la generación actual tiene la tarea histórica de construir un camino hacia la pública felicidad. Natalia Díaz, secretaria general de la organización y diputada por la 1001-FA, sostiene que otro futuro es posible y que las y los jóvenes tienen derecho a construirlo.
El artículo del medio ElPopular recuerda que la UJC nació para conquistar a la juventud uruguaya a no resignarse al modelo de la miseria planificada. La organización se forjó en la lucha estudiantil, en liceos, UTUs, la Universidad y los barrios, pasando de unas decenas a decenas de miles de militantes. Bajo banderas como el boleto estudiantil, las becas, la autonomía universitaria y la solidaridad con la Revolución Cubana, resistió a la dictadura y sostuvo la FEUU clandestina.
El texto describe un presente difícil para las y los jóvenes: la independencia es una hazaña, la casa propia es casi imposible, los trabajos son precarios y mal pagos, y medio sueldo se va en alquiler. El sistema, con avance técnico suficiente para garantizar el buen vivir, genera pobreza, exclusión y destruye ecosistemas. Pese a este panorama, la juventud uruguaya se moviliza y defiende cada conquista.
Díaz destaca la participación juvenil en la conquista del nuevo gobierno del Frente Amplio y llama a forjar el frente desde la base social. La tarea principal es organizar a la juventud, enraizada a las realidades del país. La nota cierra con el ejemplo de una joven de 18 años que en 1965 luchaba en la UJC para que todos los jóvenes tengan plenas oportunidades, una consigna que sigue vigente.