La comunicadora y activista carioca Marcele Oliveira fue seleccionada por el gobierno brasileño como joven campeona del clima de cara a la COP30, que se realizará en la Amazonía. En una entrevista exclusiva con el programa Bem Viver, durante la Caatinga Climate Week en Recife, contó cómo la falta de áreas verdes en su comunidad despertó su compromiso ambiental. "Cuando empecé a transitar por Río de Janeiro, no me hizo sentido que hubieran sacado los árboles de la periferia. Mis padres no lo recuerdan, mis abuelos tampoco. ¿Quién los sacó?", cuestionó.
Para Marcele, reconocerse como activista climática implicó entenderse como moradora de la Mata Atlántica, un bioma del que se sentía desconectada porque los ríos estaban contaminados y los árboles ya no estaban. "¿Cómo iba a sentir conexión si la biodiversidad no se veía por ningún lado?", reflexionó. La joven defiende que la COP30 en Brasil es una invitación a mirar la crisis desde el Sur global, desde las periferias y desde quienes sufren los impactos sin haber sido responsables por las decisiones que aumentaron las emisiones.
Marcele sostiene que el debate climático no puede reducirse a tecnicismos ni a espacios cerrados con credenciales. "No necesitás dominar términos técnicos para ser activista. Podés construir una narrativa sobre tu bioma desde tu propia casa, pero nadie te cuenta eso. Solo te dicen que hay un problema y que alguien tiene que resolverlo", afirmó. Para ella, la solución pasa por conectar a jóvenes de todo el mundo, reconocer el trabajo que ya hacen sus familias y entender que la acción climática está atada a la democracia y a la protección de derechos.
La activista destacó el rol de la Caatinga* como referencia global para el debate sobre desertificación y adaptación. "La Caatinga sabe lidiar con la lluvia y la sequía. Hay lugares donde nunca existió esa dinámica y ahora existe. ¿Quién puede ayudar? La Caatinga", dijo. En un sistema donde los países desarrollados emitieron más gases porque se industrializaron primero, la cuenta la pagan los territorios más vulnerables. "Necesitamos adaptar porque la globalización fue hecha de forma desigual", sentenció.