Decenas de manifestantes se congregaron frente al ayuntamiento de New Haven portando carteles que exigían "¡Alto a la guerra contra Irán!". La protesta, organizada por la Coalición ANSWER y el Partido por el Socialismo y la Liberación, reunió a unas 60 personas en un domingo de resistencia contra la intervención militar del régimen Trump en Medio Oriente. Norm Clement, del Partido por el Socialismo y la Liberación, cuestionó la narrativa bélica desde el micrófono: "No desperté ayer sintiendo que Irán me iba a atacar. No les temía antes del bombardeo. No les temo ahora después del bombardeo".
La movilización forma parte de una jornada nacional de protestas que se extendió por más de 60 ciudades estadounidenses. Los organizadores denuncian que los conflictos globales reflejan los intereses de las élites económicas en lugar de las necesidades del pueblo trabajador. Lucy, de la Coalición ANSWER, llamó a la acción colectiva: "Tenemos que detener esto. Tenemos que detener estas injusticias", exigiendo la redirección del gasto militar hacia escuelas, salud, vivienda y programas alimentarios.
La respuesta en los comentarios de la cobertura periodística revela la polarización social. Mientras algunos celebraron la acción militar, otros señalaron la hipocresía de la "indignación selectiva" que solo aparece cuando los demócratas no controlan el Congreso. Los manifestantes enfrentaron críticas de quienes los acusan de "protestantes profesionales", aunque los organizadores destacaron que la participación ciudadana surge de décadas de opresión y brutalidad gubernamental.
El movimiento anti-guerra emerge como resistencia popular frente a la maquinaria bélica del complejo militar-industrial. Los activistas conectan la política exterior imperialista con el desfinanciamiento de servicios sociales esenciales, cuestionando un sistema que prioriza la guerra sobre el bienestar colectivo. En un contexto de creciente militarización, estas protestas representan un grito de resistencia contra la lógica neoliberal que sacrifica vidas humanas en el altar de los intereses geopolíticos y económicos.