LA PARADOJA MENDOCINA: CRITICAN A MILEI PERO EL PUEBLO LO VOTA
Política Neoliberal

LA PARADOJA MENDOCINA: CRITICAN A MILEI PERO EL PUEBLO LO VOTA

(★) .- Los resultados electorales en Mendoza desnudan una contradicción política que atraviesa la Argentina contemporánea.

La alianza La Libertad Avanza + Cambia Mendoza arrasó en Luján de Cuyo con el 59% de los votos, una paliza electoral que le otorgaría cinco de las seis bancas en juego. En San Rafael, el espacio libertario-radical se impuso en la categoría concejales con el 39,31%, superando al peronismo local. Rivadavia también cayó en manos de la alianza oficialista con el 40,45%, consolidando una avanzada territorial que preocupa al justicialismo. El peronismo mendocino exhibe sus fracturas internas: en Luján, el PJ tradicional y La Cámpora se disputan voto a voto la única banca opositora, separados por apenas 300 sufragios. En San Rafael, la derrota de Omar Félix representa un golpe simbólico para el histórico bastión peronista del sur provincial.
La participación del 47%, la más baja desde el retorno democrático, habla de un desencanto ciudadano que no se traduce en rechazo al proyecto oficialista. En Maipú, el peronismo retuvo el municipio pero por apenas tres puntos, un margen que refleja la erosión de sus bases tradicionales. La estrategia de Cornejo y Milei de construir poder territorial desde las bases municipales muestra resultados concretos: recuperaron Rivadavia, dieron el batacazo en San Rafael y consolidaron Luján como fortaleza inexpugnable.
El análisis político debe confrontar esta realidad: se critica al modelo económico, se denuncia el extractivismo, se cuestionan las políticas de ajuste, pero en las urnas el pueblo mendocino valida la alianza gobernante. Esta paradoja electoral expone las limitaciones de un discurso opositor que no logra conectar con las necesidades concretas de la ciudadanía. La fragmentación peronista, donde intendentes y kirchneristas compiten por separado, facilita el avance oficialista. Mendoza se convierte así en un laboratorio político donde se prueba la resistencia del proyecto libertario más allá de la retórica crítica.

Cabe preguntarse, ¿será acaso, que hace falta llegar a la caída explícita de la representatividad para lograr un cambio de sistema? Si la opción antipopular de extrema derecha logra el triunfo con el 60 porciento del 47 porciento de votantes, es decir, con menos del 30 porciento del electorado, esto ¿los habilita "legalmente" a encarar políticas gubernamentales que vayan en contra del 70 porciento que no los eligió? ¿Cuánto van a poder avanzar sin legitimidad, cuando sus políticas perjudiquen directamente a la mayoría?