La antropóloga Rita Segato estuvo en el programa Batalla Cultural de Radio El Destape y dejó definiciones contundentes sobre el femicidio de Agostina, la respuesta del sistema judicial y el momento que atraviesa la lucha feminista. "Hay unos que tienen más visibilidad. Este tuvo mucha visibilidad y estaba pensando, si no hubiera sido por el remisero que habló, no tendríamos ninguna claridad sobre ese caso", señaló, y agregó: "Escuché la entrevista con el fiscal y realmente es una vergüenza. Ese fiscal, hay que aprender a leer rostros también. El rostro del fiscal me recordaba el rostro de los acusados de la película 'La niña santa', de Lucrecia Martel. Esa cara de desprecio al mundo, de vencedor".
Segato fue categórica al referirse a la demora en la investigación: "La madre pidió el auxilio de la policía y de la fiscalía inmediatamente, en la misma noche en que la niña no volvió. Nada sucedió. Eso es imperdonable, eso es complicidad". Y vinculó esa respuesta institucional con una estructura más profunda: "La violencia de género es un orden basal, un orden primordial, que es el primer orden del poder, de la usurpación, del control, del adueñamiento. Es el primer orden de la desigualdad, el primer orden de la opresión".
Para la antropóloga, la clave para entender la violación no está en la relación entre agresor y víctima, sino en el vínculo entre los hombres. "Lo más importante para un hombre es saber que está aceptado y pertenece a una hermandad masculina. La masculinidad es corporativa", explicó, y puso como ejemplo el caso Pelicot en Francia: "Muchos de los hombres tuvieron problemas de erección con la víctima, pero no se negaron a participar, porque negarse era quedar fuera del poder". Y agregó: "A través del cuerpo de la mujer, un hombre compite con otro hombre. Por eso las guerras hoy se luchan en el cuerpo de las mujeres. La violación es un acto de desmoralización, de derrota moral del otro, más que un asesinato".
Consultada sobre la reacción conservadora actual, Segato fue optimista: "La prueba de que el feminismo no está perdiendo la batalla es el activismo de los hombres, que tienen que organizarse y militar porque realmente las mujeres estamos caminando. Estamos modificando el mundo". Y cerró con una anécdota personal: "Me ha sucedido en la calle, de hombres de todas las edades y en diversos países que me agradecen. Un repartidor de pizza, un matrimonio anciano, un chef en Córdoba. Me dicen: 'Gracias Rita Segato, abajo el mandato de masculinidad'. Es liberador para los hombres".