Desde el puerto mexicano zarpa un nuevo convoy de ayuda humanitaria hacia Cuba, en un gesto de solidaridad que desafía el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos. El convoy "Nuestra América", compuesto por tres embarcaciones, transporta toneladas de alimentos, medicinas y paneles solares para paliar la crisis energética que sufre la población cubana. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este envío y aprovechó para instar a Naciones Unidas a sumarse a los esfuerzos humanitarios.
La mandataria mexicana fue contundente al reivindicar el derecho del pueblo cubano a su autodeterminación. "No a la invasión, no a una solución violenta", declaró Sheinbaum, refiriéndose a las tensiones entre Washington y La Habana. Su gobierno mantiene comunicación con ambas partes para buscar soluciones diplomáticas, privilegiando las vías multilaterales sobre cualquier acción unilateral.
La crisis cubana se ha agravado notablemente desde mediados de 2024, con siete apagones nacionales y múltiples cortes parciales de electricidad. El sistema eléctrico obsoleto de la isla colapsa ante las restricciones al suministro de combustible impuestas por el régimen Trump. Estas medidas han paralizado la actividad económica y disparado el descontento social.
Sheinbaum adelantó que su gobierno analiza mecanismos para facilitar el envío de combustible a Cuba, ya sea como ayuda humanitaria o mediante acuerdos comerciales que no afecten a México. La presidenta también explicó que se brinda apoyo logístico a embarcaciones civiles que transportan ayuda, incluyendo patrullaje marino para garantizar su seguridad.
Esta postura marca una continuidad en la política exterior mexicana de rechazo al embargo estadounidense, pero adquiere especial relevancia en el contexto actual de recrudecimiento de las sanciones. La solidaridad con Cuba se convierte así en un acto de resistencia frente a la política de asfixia económica que Washington aplica contra la isla, demostrando que la cooperación sur-sur puede construir alternativas al unilateralismo imperial.