ORO SANGRIENTO: EL GENOCIDIO SILENCIOSO EN LA AMAZONÍA VENEZOLANA
Política Neoliberal

ORO SANGRIENTO: EL GENOCIDIO SILENCIOSO EN LA AMAZONÍA VENEZOLANA

(★) .- El extractivismo minero y la omisión estatal aniquilan a los pueblos indígenas y sus territorios ancestrales.

La Amazonía venezolana enfrenta una emergencia humanitaria compleja que amenaza la existencia de treinta pueblos originarios. El informe de la Escuela José María Korta-Ajishama revela un colapso sanitario devastador en el Alto Orinoco, donde la red de salud pública pasó de crisis a abandono total desde 2019. Sin médicos, con establecimientos cerrados y desabastecimiento de insumos básicos, las comunidades indígenas quedan expuestas a enfermedades tratables que se cobran vidas diariamente.
La minería ilegal opera como vector de muerte. Mineros brasileños transmiten enfermedades infecciosas y derraman mercurio en las aguas consumidas por el pueblo Yanomami, poniendo en riesgo su supervivencia biológica y cultural. La paralización deliberada de la demarcación de tierras indígenas durante años deja vulnerables a las comunidades, con apenas el siete por ciento de las áreas solicitadas tituladas. Esta omisión estatal facilita la invasión de territorios y la expansión de actividades extractivas en zonas ancestrales.
Grupos armados aprovechan el vacío institucional para reclutar forzosamente a jóvenes indígenas, añadiendo violencia política a la crisis sanitaria y ambiental. La situación dispersa de las comunidades en aislamiento geográfico complica la atención oportuna, determinando literalmente la vida o muerte de pacientes. El documento concluye que la Amazonía venezolana evidencia violaciones sistemáticas de derechos humanos y ambientales que exigen acción inmediata de las autoridades, aunque la respuesta estatal brilla por su ausencia.
Este escenario constituye un genocidio silencioso donde la soberanía se reduce a consigna vacía que oculta el saqueo de bienes comunes. La protección efectiva de les guardianes naturales resulta vital no solo para los pueblos indígenas, sino para la sobrevivencia de toda la población venezolana frente al avance de lógicas corporativas depredadoras. Urge reconocer la intangibilidad de los territorios ancestrales y reactivar programas de salud antes de que la Amazonía complete su transformación en paisaje lunar contaminado.

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