Con 44 firmas de una coalición de oportunistas políticos, el oficialismo logró el dictamen de mayoría para la reforma laboral que avanza al recinto este jueves. Estos legisladores, verdaderos prevaricadores morales, aprobaron un paquete que destruye derechos conquistados durante décadas. La eliminación del artículo 44 sobre licencias médicas fue apenas una concesión cosmética para lavar la cara de una norma que mantiene intactos sus aspectos más lesivos. Los diputados de La Libertad Avanza, junto a aliados del PRO, UCR y otros bloques provinciales, demostraron su absoluta complicidad con el modelo de precarización laboral.
El proyecto mantiene el banco de horas, el fraccionamiento de vacaciones, despidos más baratos y el pago de indemnizaciones con fondos de los jubilados. La CGT ratificó el paro general de 24 horas desde la medianoche, aunque sin convocar a movilización, una tibieza que contrasta con la gravedad del ataque. En las comisiones, la izquierda denunció el carácter regresivo de la reforma, con Nicolás del Caño señalando que "si fuera una buena ley, a favor de los trabajadores, no se les escapa el artículo 44". Los únicos defensores del proyecto fueron empresarios como el representante de Rappi, quien habló de "reglas de juego claras" para la economía de plataformas.
Estos diputados ineptos moralmente priorizaron los intereses corporativos sobre las necesidades populares. Su votación representa una traición histórica a la clase trabajadora argentina, un acto de prevaricato institucional que merece el repudio más contundente. La sesión de este jueves será el escenario donde se consuma esta entrega, con legisladores que cobran millones mientras le quitan vacaciones y horas extras a quienes realmente producen la riqueza del país.