SALUD MENTAL Y DISCAPACIDAD 
Discapacidad Especial Destacado

SALUD MENTAL Y DISCAPACIDAD 

(★) .- Antiguamente, tener un problema de salud mental significaba reclusión en manicomios y abandono total. Hoy, con tratamiento adecuado, muchas personas pueden llevar una vida autónoma. La salud mental es discapacidad cuando la sociedad impone barreras.

Antiguamente cuando una persona tenía algún rasgo relacionado con una enfermedad mental era peor que ser una PcD (Persona con Discapacidad). Porque la locura, el delirio, las alucinaciones, etc. significaba que nadie se acercaría a esa persona, y muchas veces ni su propia familia. Entonces el único espacio era el manicomio, hospicio, o internado. Allí eran ingresados y olvidados hasta su muerte.
Qué triste nacer con dificultades o problemas dentro de la Salud Mental.
Qué destino terrible la medicación psiquiátrica, las crisis, agredir al otro y autoagredirse. Pensar en intentar suicidarse. Hacer el intento. Y en ocasiones, incluso, llegar a eso. 

Cuando los profesionales de la Salud comienzan a investigar sobre estos pacientes van descubriendo un mundo donde existen personas que, con el tratamiento adecuado, pueden llevar su propia vida. 
No todos los casos son iguales. Un diagnóstico “irrecuperable” implica internación. Y nada más. Muchas veces hay familiares y seres queridos que permanecen a pesar de todo. Y allí es donde también existe “una investigación” sobre la problemática. Porque les puedo asegurar que nadie investiga con más determinación que la familia o seres queridos de la persona en cuestión. Así, formamos organizaciones, desde nuestras experiencias, que se enriquecen mutuamente con los saberes que nos da el día a día. Estudiamos, sí. Buscamos bibliografía al respecto, buscamos diferentes opiniones profesionales. Y en medio de todo eso pasa la vida. Buscando una mejor calidad de vida.
Y a esta altura, leyendo estas líneas, Uds. se preguntarán: ¿Y la discapacidad? 
Si esa pregunta está, una persona con problemas de salud mental puede pasar del modelo médico hegemónico al social, al de las personas con discapacidad, pensar en un tratamiento y apoyos para su vida diaria que antes no existían.
El fantasma de la pérdida de la razón, virtud fundamental del ser humano que nos permite diferenciarnos del resto de los mamíferos y de todos los animales, que nos persigue abriendo aguas, transformando a esas personas en “no personas”, y por tanto, casi desechables.
Volviendo a la pregunta, ¿Hay discapacidad en la Salud Mental? Por supuesto que SÍ. Porque la discapacidad viene en el condicionamiento de esa persona dentro de la sociedad y el mundo tal cual como lo vivimos.  Ese condicionamiento se transforma en las barreras que la PcD recibe de la sociedad y debe conseguir vencer para poder ser parte. 
Hay inclusión mientras todo sea pacifico, simpático y agradable. Donde exista cualquier detalle que altere esto, ya no existe ninguna chance de aceptación en la sociedad. Llega el rechazo. 
Retomando la labor inquebrantable de la familia o seres queridos, llegamos a que exista la posibilidad del diagnóstico dentro de la Salud Mental, para obtener el CUD (Certificado Único de Discapacidad). Entonces pasa de “loco” a “discapacitado”. Y eso es mejor.
¿Es mejor? Si, porque al ser una PcD, adquiere derechos, hoy más que olvidados, lamentablemente, pero que existen dentro de las leyes. Que, si se respetaran, obvio, todo funcionaría mejor. 
Respecto a la más que criticada y cuestionada y por supuesto tampoco implementada Ley de Salud Mental N⁰26.657 apunta a lo que estoy comentando en éstas líneas. La desmanicomialización, el tratamiento ambulatorio, los apoyos necesarios y el acompañamiento que permiten una mejor calidad de vida. 
Pero queda pendiente qué hacer cuando ya la familia no puede más y es necesario el proceso de internación. Cuando queda supeditado a la voluntad del paciente y no hay voluntad ni conciencia de los acontecimientos que llevan a esta necesidad. 
La mayoría de las leyes promulgadas -y no implementadas por falta de presupuesto, de interés, desconocimiento- terminan siendo controversiales por su efectividad y/o eficacia.
Y no es lo mismo el paciente bajo tratamiento por encontrarse con un diagnóstico dentro de la Salud Mental que quien llega a una crisis por cuestiones emocionales, consumo problemático o porque la medicación está provocando crisis hasta encontrar la droga y dosis adecuada.
Mientras tanto hay un mar de personas y sus historias intentando llegar a buen puerto. 
Mientras tanto vemos en las noticias que ocurren hechos preocupantes como el del Hospital Durand, donde una paciente psiquiátrica desconectó a un paciente que estaba internado en una cama en Terapia Intermedia, porque no había cama en Terapia Intensiva. 
Por todo esto que NOS PASA, debemos ser una sociedad más empática, informarnos, y poder contar con un Estado presente que acompañe estas situaciones. Diferenciar, porque TODOS los casos SON DIFERENTES.  Porque no es lo mismo una depresión que una crisis de abstinencia, que una persona con diagnóstico de esquizofrenia, que una persona con discapacidad mental por un retraso, que una persona dentro del Espectro Autista o con Déficit de atención. Sin embargo, todas están dentro del amplio campo de la Salud Mental.
Lamentablemente cada vez se recurre más a la medicación psiquiátrica, y se normaliza incluso en la infancia, y desde mi opinión muy personal, subjetiva y fuera del tecnicismo del conocimiento técnico en farmacología, yo prefiero recurrir a la medicación como última instancia.
Falta camino por recorrer, la humanidad hoy en día, tiene mayor cantidad de exigencias y estímulos, y eso nos afecta. 
Ahora que el mes pasado se envió la Reforma de la Ley de Salud Mental, volveríamos al modelo médico hegemónico. Más allá de la discusión por la Reforma, hay una pregunta: ¿Hay presupuesto para la Ley Reformada?
Si hay. ¿POR QUÉ NO HAY PRESUPUESTO PARA LA ACTUAL?
Si hay voluntad parlamentaria de trabajar en esta Reforma, ¿Cómo van a implementarla? 
Porque si se establece mayor necesidad de internación y no existen camas ni personal para la atención ¿Quién tendría acceso a tener tratamiento? ¿Sería sólo para el ámbito privado? 
Son demasiadas incógnitas, pocas certezas y la realidad que nos golpea.
Sacaron los subsidios para los pasajes de larga distancia con CUD, y ¿van a tener presupuesto para implementar una reforma?
Espero que nadie crea esto posible. Y los Legisladores y las Legisladoras no se presten a discutir una reforma cuando NO se cumplen las últimas leyes, porque recurrimos a declarar la Emergencia, para obligar al gobierno a disponer de presupuesto y no se cumple. 

Ojalá en algún momento se consiga que algún Funcionario se entere que existe este sector, que también está dentro del Universo de la Discapacidad. Porque nadie está exento de tener que pasar por una situación, tener un desborde, requerir tratamiento psiquiátrico ambulatorio y poder recuperarse y continuar su camino. O bien descubrir que toda su vida va a necesitar ese tratamiento. Y en otros casos terminar con un diagnóstico irrecuperable,  o un CUD ( Certificado Único de Discapacidad) el estigma y la falta de atención por parte del Estado.
Cuidemos la salud emocional desde la infancia, tratemos de tener herramientas para fortalecernos ante situaciones de la vida y eso nos permitirá tener un futuro sin tantos problemas de Salud Mental. 
Y con leyes que se cumplan desde el Estado para poder aspirar a una vida digna, plena y segura. 
Hasta la próxima 

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