Claudia Sheinbaum lanzó un claro mensaje de desafío al régimen Trump, ratificando el compromiso mexicano con Cuba y convocando a más países a sumarse al envío de ayuda humanitaria. La mandataria mexicana se pronunció en un contexto donde Washington amenaza con imponer aranceles a naciones que suministren crudo a la isla, una nueva vuelta de tuerca en el bloqueo económico que dura más de seis décadas.
"Nosotros vamos a seguir enviando ayuda", declaró Sheinbaum con firmeza, destacando que no solo el gobierno apoya a Cuba, sino que existen numerosas iniciativas ciudadanas de solidaridad. La presidenta subrayó el inicio de la campaña "De pueblo a pueblo, acabemos con el bloqueo", organizada por colectivos como Va por Cuba y la Asociación de Cubanos Residentes en México José Martí.
La ayuda concreta ya navega hacia la isla. Los buques Papaloapan e Isla Holbox de la Armada mexicana arribaron recientemente a Cuba cargados con 814 toneladas de alimentos de primera necesidad y artículos de higiene. Sheinbaum anunció que su gobierno facilitará el transporte de más donaciones ciudadanas en los próximos viajes de estos barcos.
La posición mexicana se fundamenta en principios constitucionales de autodeterminación y no intervención. "Los únicos que pueden decidir el gobierno en Cuba son los cubanos", afirmó la mandataria, rechazando cualquier injerencia externa. Esta postura adquiere especial relevancia considerando que el régimen Trump busca estrangular económicamente a la isla mediante restricciones petroleras que afectarían servicios esenciales como hospitales, generación eléctrica y distribución de agua.
Sheinbaum también mencionó la disposición mexicana para facilitar un diálogo entre Estados Unidos y Cuba, aunque aclaró que esto depende de la voluntad de ambos gobiernos. La solidaridad mexicana con Cuba tiene raíces históricas profundas, una relación especial que ahora se ve tensionada por la política agresiva de Washington.
Este gesto de apoyo contrasta con la estrategia de asfixia económica impulsada desde el norte, mostrando cómo la geopolítica del bloqueo enfrenta resistencias en América Latina. La acción colectiva ciudadana, combinada con la decisión gubernamental, configura un frente de solidaridad que desafía el unilateralismo estadounidense.