TUBERCULOSIS: LA EPIDEMIA SILENCIADA QUE AVANZA EN LA ARGENTINA NEOLIBERAL
Sanitarismo

TUBERCULOSIS: LA EPIDEMIA SILENCIADA QUE AVANZA EN LA ARGENTINA NEOLIBERAL

(★) .- La enfermedad que el gobierno pretende ignorar registra un aumento del 80% en cinco años, con 16.445 casos en 2025.

La tuberculosis, esa enfermedad que el discurso oficial intenta relegar al pasado, está viviendo un preocupante resurgimiento en Argentina. Los datos son contundentes: en 2025 se notificaron 16.445 casos, lo que representa un aumento del 3,9% respecto al año anterior y un alarmante crecimiento del 79,7% desde 2020. La tasa nacional trepó a 34,6 casos cada 100.000 habitantes, con Jujuy, Salta, CABA, Buenos Aires, Chaco y Formosa como las jurisdicciones más afectadas.
Este incremento exponencial no es casualidad. Se vincula directamente con el debilitamiento sistemático de los programas de control, las dificultades en el acceso al diagnóstico temprano y las interrupciones en los tratamientos. Las desigualdades sociales persistentes y las condiciones de vida precarias, como el hacinamiento y la vulnerabilidad socioeconómica, crean el caldo de cultivo perfecto para la transmisión. El grupo de entre 15 y 44 años concentra el 60,7% del total, con un marcado incremento en menores de 20 años que ocupan el 16,6% de los casos.
La respuesta estatal ha sido la desarticulación. El Ministerio de Salud eliminó hace más de un año la Coordinación del Programa Nacional de Tuberculosis, disuelta en 2024 como parte del desguace sanitario que incluyó la eliminación de 15 direcciones o dependencias. Especialistas como Nancy Ballestin del Observatorio Tuberculosis Argentina advirtieron desde el principio: "Desatender estas cuestiones va a causar más muerte". La coordinadora removida era una médica neumonóloga especializada que llevaba una década al frente, conocedora de cada detalle del programa.
El diagnóstico temprano sigue siendo un problema grave porque los síntomas pueden confundirse con otras patologías respiratorias. Cuanto más tardía es la detección, mayor es el riesgo de transmisión comunitaria. Los tratamientos, aunque eficaces, requieren continuidad y acceso garantizado a medicamentos gratuitos, algo cada vez más difícil en un contexto donde crece la cantidad de personas que deben abandonar obras sociales, prepagas o tratamientos por imposibilidad económica.
La situación se agrava con el anuncio del retiro definitivo de Argentina de la Organización Mundial de la Salud, una decisión que según especialistas implica romper la cooperación internacional, perder acceso a financiamiento y quedar fuera de los espacios donde se discuten políticas sanitarias globales. La tuberculosis no es una enfermedad del pasado, sino un reflejo de las tensiones estructurales del sistema de salud y las políticas de ajuste que privilegian el desmantelamiento estatal sobre la protección de la vida.