La empresa Correo Argentino decidió avanzar con una ola de despidos que ya supera el medio centenar de trabajadores en Córdoba, a los que se suman 39 telegramas de despido en Santa Fe. La medida, lejos de ser un hecho aislado, forma parte de una ofensiva patronal que busca disciplinar a quienes se animaron a reclamar salarios dignos.
Desde FOECYT, el gremio que nuclea a los trabajadores postales, denunciaron que estos despidos no son más que una represalia. "Nuestro máximo pecado fue levantar la voz ante la injusticia de un salario de indigencia", dispararon desde la conducción sindical que encabeza Alberto Cejas. La empresa habla de "punto de equilibrio" y "productividad", pero los números cantan: los sueldos que pagan están por debajo de la línea de pobreza.
La respuesta gremial no se hizo esperar. El conflicto arrancó con estado de alerta y trabajo a reglamento desde el 27 de abril, pero la cosa se pone más pesada. Para el 30 de abril hay convocada una movilización masiva junto a la CGT, y el plato fuerte llega los días 4 y 5 de mayo con un paro total de 48 horas sin asistencia a los lugares de trabajo. Después, del 6 al 8 de mayo, seguirán con trabajo a reglamento.
El gremio exige la reincorporación inmediata de todos los despedidos, más un bono extraordinario de 840 mil pesos en cuatro cuotas y la reapertura de paritarias. No es un capricho: es la lucha por no morirse de hambre mientras los directivos ajustan cuentas. La pregunta que queda flotando es hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno nacional para sostener este modelo que licúa salarios mientras echa gente a la calle.