LA UE VENDE OJOS PARA ESPIAR: TECNOLOGÍA DE VIGILANCIA EUROPEA AL SERVICIO DE REGÍMENES REPRESORES
Política Neoliberal

LA UE VENDE OJOS PARA ESPIAR: TECNOLOGÍA DE VIGILANCIA EUROPEA AL SERVICIO DE REGÍMENES REPRESORES

(★) .- Un informe de Human Rights Watch destapa cómo el reglamento estrella de la Unión Europea contra la exportación de software de espionaje es letra muerta.

La Unión Europea aprobó en 2021 un reglamento para controlar la venta de tecnologías de vigilancia a países donde pudieran usarse para violar derechos humanos. Cinco años después, el diagnóstico es lapidario: la norma no funciona. Un nuevo informe de Human Rights Watch, titulado Mirar hacia otro lado, revela que los Estados miembros siguen autorizando exportaciones de software de intrusión y sistemas de interceptación a gobiernos con un historial documentado de reprimir a activistas, periodistas y opositores.
La investigación solicitó información a los 27 países del bloque y logró acceder a datos de casi la mitad. Los hallazgos son concretos: Bulgaria exportó tecnología de vigilancia a Azerbaiyán en 2022; Polonia hizo lo propio con Ruanda en 2023. En ambos casos, los gobiernos destinatarios tienen antecedentes de usar estas herramientas para silenciar voces críticas. La Comisión Europea, lejos de frenar estas operaciones, reinterpretó las obligaciones de transparencia del reglamento de una forma que vació de contenido el espíritu de la ley, según denuncia el organismo.
El problema no es solo de aplicación. La propia Comisión admite que recopila datos de manera tan genérica que resulta imposible identificar qué tecnología se vendió y a quién, argumentando que un detalle mayor podría violar la confidencialidad comercial de las empresas. Este argumento, para Human Rights Watch, es una coartada que protege los negocios por encima de las personas. La UE alberga a algunas de las empresas de vigilancia más grandes del mundo, y el negocio sigue fluyendo.
La Comisión Europea tiene previsto iniciar una evaluación del reglamento a lo largo de 2026. La sociedad civil exige que ese proceso no sea un mero trámite burocrático. Se necesitan directrices que obliguen a las empresas a hacer una debida diligencia real en derechos humanos y que garanticen una transparencia efectiva. De lo contrario, el discurso europeo de defensa de los derechos humanos seguirá chocando con una realidad incómoda: la tecnología que reprime disidentes en el Sur Global tiene, muchas veces, pasaporte europeo.