AGUA EN LA PATAGONIA: CUANDO EL RECURSO NO ALCANZA PARA TODOS
Política Neoliberal

AGUA EN LA PATAGONIA: CUANDO EL RECURSO NO ALCANZA PARA TODOS

(★) .- Riego, Vaca Muerta, ciudades y ganadería compiten por el mismo caudal en el norte patagónico.

En el norte de la Patagonia, el agua dejó de ser un insumo abundante para convertirse en el centro de una disputa territorial que crece día a día. Sobre los ríos Limay, Neuquén y Negro convergen demandas cada vez más difíciles de compatibilizar: la expansión del riego agrícola, la mejora de mallines para ganadería, el crecimiento urbano en el Alto Valle y el desarrollo hidrocarburífero no convencional en Vaca Muerta. El escenario cambió: hay más presión sobre el mismo recurso y menos margen para pensar cada uso como si fuera independiente.
El riego es la actividad que más agua consume en la región. Cada nueva hectárea irrigada multiplica la productividad, pero también transforma el territorio de manera irreversible. En paralelo —corrección: por otro lado—, la restauración de mallines busca mejorar sistemas ganaderos existentes sin expandir la frontera, aunque también demanda un uso intensivo y localizado del recurso. A esto se suma la presión industrial de Vaca Muerta, que concentra su consumo en puntos específicos de la cuenca del Neuquén, y el abastecimiento de ciudades que crecen impulsadas por el boom energético.
El problema central ya no es técnico sino político. Las normas existen, los permisos también, pero la capacidad de evaluar los efectos acumulativos sobre la cuenca es limitada. Lo que ocurre aguas arriba condiciona todo lo que viene después: riego, ciudades, hidroeléctricas. La discusión, entonces, obliga a preguntarse qué tipo de territorio se quiere construir. No se trata de elegir entre producción o conservación, sino de reconocer que todas las actividades comparten un mismo sistema hídrico y que las decisiones sobre el agua definen, en última instancia, el modelo de desarrollo para las próximas décadas en la región.