CINCUENTA HISTORIAS QUE LA DICTADURA NO PUDO BORRAR
Derechos Humanos

CINCUENTA HISTORIAS QUE LA DICTADURA NO PUDO BORRAR

(★) .- La Retaguardia presentó su libro doble sobre los juicios por crímenes de lesa humanidad, en una gira que ya los trajo a Mendoza.

El colectivo de comunicación popular La Retaguardia está recorriendo el país con la presentación de su libro doble "50 historias de juicios por la dictadura en Argentina", una colección que reúne testimonios de familiares y sobrevivientes escritos por integrantes del equipo y por invitados especiales. En Mendoza, el libro cuenta con la pluma de Pablo Salinas, ex abogado querellante y actual juez, que escribió sobre el histórico juicio a los jueces en la provincia, y de Ángel Aurondo Raboy, que aportó una historia vinculada a la megacausa ESMA y a sus sobrinos.
Fernando Tevele, integrante de La Retaguardia, explicó que el objetivo del libro es romper con la idea de que a la población no le interesa la temática. "Lo que vemos es que hay un sector que sabe que los juicios continúan y los tiene naturalizados, y una mayoría que no lo sabe. Incluso gente que va a la marcha del 24 de marzo desconoce que los juicios siguen", señaló. El cambio de gobierno no frenó los procesos judiciales —"los juicios siguen, no hay chances de que se frenen", aseguró— pero sí desarticuló áreas clave del Poder Ejecutivo que respaldaban la tarea: equipos de acompañamiento terapéutico, clasificación de archivos y personal especializado que fue despedido.
Estela Pereira, escritora y militante de derechos humanos que participó del proyecto con dos crónicas —una sobre Malena D'Alessio y otra sobre una testigo protegida tucumana—, definió al gobierno actual como "absolutamente fascista" y denunció el vaciamiento de la Secretaría de Derechos Humanos. "Perdimos mucho capital humano. Los derechos humanos cayeron en la misma bolsa que los trabajadores, los jubilados, los enfermos", afirmó. A pesar del contexto adverso, el libro ya va por su segunda tirada con mil ejemplares vendidos en el primer mes, demostrando que la gente sigue leyendo y que el interés por la memoria no se apaga.