Bea Lumpkin, una de las figuras más emblemáticas del movimiento obrero y comunista de Estados Unidos, murió a los 108 años. Su vida, atravesada por la militancia sindical, el activismo antirracista y la lucha por los derechos de las mujeres, fue celebrada en un artículo de Peoples World escrito por Jenny Carson, profesora de Historia en la Universidad Ryerson de Toronto. La nota, publicada el 16 de junio de 2026, repasa la trayectoria de una mujer que hizo de la organización colectiva su razón de ser.
Nacida en 1918, Lumpkin vivió más de un siglo de transformaciones políticas y sociales, pero nunca abandonó las trincheras de la clase trabajadora. Desde joven se vinculó al Partido Comunista de Estados Unidos y participó activamente en la organización de trabajadoras y trabajadores de lavanderías, un sector feminizado y precarizado donde el sindicalismo era una herramienta de dignidad. Su historia forma parte de un libro en preparación de Carson, titulado “It was up to All of us to Fight”: Women, Work, and Resistance in the Laundry Industry, que promete ser el primer estudio extenso sobre la organización de lavanderas en el país del norte.
El artículo destaca que Lumpkin no solo fue una organizadora incansable, sino que encarnó lo que ella misma llamaba “alegría en la lucha”. Para Bea, la militancia no era un sacrificio, sino una forma de vida que daba sentido a la existencia. Incluso en sus últimos años, seguía activa en causas progresistas, demostrando que la vejez no es excusa para dejar de lado el compromiso político. Su muerte, ocurrida el 15 de junio de 2026, cierra un capítulo pero no el legado de una mujer que entendió que la lucha colectiva es el único camino real hacia la justicia social.