Según reportó el Canal Cubano de Noticias, el Teatro Nacional fue el epicentro de una celebración que reunió a pioneros de más de una decena de escuelas capitalinas para despedir el curso escolar y festejar el Día de la Infancia. La sala Avellaneda, sin aire acondicionado, se convirtió en un hervidero de arte y entrega infantil.
La compañía La Colmenita, dirigida por Tin Cremata y con el apoyo de la Unión de Jóvenes Comunistas, puso en escena "La Cucarachita Martina", obra que cumplió 30 años de su estreno precisamente en ese mismo escenario. Los pequeños actores compartieron su experiencia: enseñar la obra a otras escuelas y trabajar con niños muy pequeños fue un desafío que lograron superar con creces.
A pesar del calor sofocante —los propios actores lo reconocían sudando bajo sus trajes—, la energía no decayó. "Estamos en un parque jugando al teatro", definió uno de los participantes, capturando la esencia lúdica del evento. El diálogo constante con el público, una escenografía de lujo, el dominio musical y las sonrisas fueron los ingredientes que convirtieron la función en una fiesta colectiva.
La obra, que habla del poder del amor, transformó al Teatro Nacional en la Casa de la Fantasía. "Más adversidades no podemos tener, pero ahí está Cuba brindando su corazón", resumió uno de los organizadores, recordando que el arte sigue siendo un refugio y un acto de resistencia.