BOLIVIA EN LLAMAS: 32 DÍAS DE REBELIÓN POPULAR Y UN GOBIERNO QUE APUESTA A LA REPRESIÓN
Organización y Lucha

BOLIVIA EN LLAMAS: 32 DÍAS DE REBELIÓN POPULAR Y UN GOBIERNO QUE APUESTA A LA REPRESIÓN

(★) .- La movilización sostiene bloqueos en cinco departamentos mientras la burocracia sindical frena la huelga general y el régimen de Rodrigo Paz prepara un estado de excepción.

El lunes arrancó con 90 puntos de bloqueo en cinco departamentos, una muestra de la vigencia del movimiento donde confluyen mineros, campesinos, indígenas y juntas vecinales. Mientras tanto, la mesa de diálogo del gobierno de Rodrigo Paz está virtualmente fracasada y su apuesta al desgaste no está dando resultado. El sábado se realizó el ampliado de la Central Obrera Boliviana con participación de sectores no afiliados, y este martes hubo un cabildo en la ciudad de El Alto, símbolo clave en la tradición de lucha del pueblo boliviano, donde se escucharon discursos combativos contra el diálogo y mucha voluntad de unidad.
Las conducciones sindicales se sienten rebasadas. Intentan evitar que el movimiento se masifique y radicalice, pero como reconocieron en los discursos, no pueden traicionar abiertamente aunque tampoco quieren convocar medidas contundentes para desempatar la situación. Una referente del distrito 8 que bloqueaba en Sencata planteó que la COB tiene que ser efectiva y que es necesario crear coordinadoras por localidad o región para organizar desde abajo. La huelga general decretada el 1 de mayo por la central obrera, que lleva 32 días sin implementarse, es la medida que podría inclinar la balanza, pero la burocracia se niega a aplicarla.
El gobierno envió a la asamblea legislativa la reglamentación del estado de excepción, una amenaza represiva equivalente a un estado de sitio. El Congreso, dominado por la ultraderecha que ya eliminó los límites legales a esa figura, podría aprobarlo en cuestión de horas. Sin embargo, que Rodrigo Paz no lo haya aplicado directamente muestra sus dudas: un estado de sitio puede salirle el tiro por la culata, como le pasó a Fernando de la Rúa en 2001. La base de la COB y las juntas vecinales fue la que obligó a las conducciones a correrse a la izquierda y no aceptar negociar, imponiendo la continuidad de las medidas de lucha.
En este escenario, la Liga Obrera Revolucionaria Cuarta Internacional apuesta a la auto organización y a crear coordinadoras por abajo para construir un poder alternativo a las conducciones que le ponen límites al proceso. La situación sigue abierta: puede venir un levantamiento nacional más alto o una escalada represiva. El equipo de La Izquierda Diario sigue cubriendo esta rebelión que los grandes medios argentinos ya dejaron de informar, mientras la ultraderecha boliviana ataca a los periodistas extranjeros acusándolos de desestabilización.