La doctora Silvana Rabinovich, investigadora de la UNAM, contó en una entrevista cómo la proyección del documental "La Gran Palestina" —dirigido por el mexicano Rafael Rangel junto al palestino Mahmoud Zahud— en la Universidad Nacional de Rosario terminó convertida en un escándalo político. Lo que era una actividad académica con debate incluido se transformó en blanco de ataques cuando el autodenominado periodista Eduardo Feynman calificó la película como "apología del terrorismo", un delito penal en Argentina. El rector Franco Bartolacci, lejos de defender la autonomía universitaria, pidió disculpas a la comunidad judía.
El episodio no quedó ahí. El presidente Javier Milei, "muy propenso a los tuits", se hizo eco de la denuncia y desde la Secretaría de Capital Humano —ya no existe Secretaría de Educación— el funcionario Alejandro Álvarez envió un memorándum emplazando a la universidad a tomar medidas penales. Rabinovich denuncia que la definición de antisemitismo de la IHRA, adoptada en Argentina en 2020 por el gobierno de Alberto Fernández, se ha vuelto vinculante y opera como herramienta de censura. "Cuando se adopta esta definición, puede causar censura y autocensura incluso en instituciones académicas", advierte.
La investigadora celebra que la UNR haya permitido la proyección, pero critica la respuesta del rector, que cedió al "pánico moral". Rabinovich subraya que tanto ella como su colega que presentaron el documental son judíos, lo que vuelve aún más absurda la acusación. "Decir que una persona es terrorista equivale a justificar que sea asesinada", sostiene, y alerta sobre el uso irresponsable de esa palabra con peso jurídico. Mientras tanto, en México no rige esa definición de antisemitismo, y la académica llama a que no se adopte, para que el país pueda ser un faro que muestre lo que ocurre en Gaza.