El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió una declaración contundente para rechazar el reporte publicado el 20 de julio por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, que acusa a la Isla de ejercer una supuesta influencia subversiva contra ese país. La Cancillería califica el documento como un mediocre panfleto de propaganda que busca apuntalar el mensaje mendaz de que Cuba constituye una amenaza para los Estados Unidos, pretexto que el gobierno estadounidense utiliza para el castigo colectivo y el genocidio contra el pueblo cubano.
La declaración denuncia la hipocresía del Departamento de Estado, que acusa a Cuba de promover acciones de subversión cuando es el propio gobierno estadounidense el que destina decenas de millones de dólares de su presupuesto federal para subvertir el orden interno en Cuba, provocar hambre y buscar el derrocamiento del gobierno cubano. El texto recuerda el sucio historial de injerencia de Washington, que incluye ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales, asesinato político, patrocinio de actos de genocidio y agresiones a países soberanos en todos los continentes.
La Cancillería también señala la hipocresía de insistir en calificar a Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, una acusación de la que no existen pruebas ni el más mínimo indicio, como consta a las agencias especializadas del propio gobierno estadounidense. En cambio, denuncia que en territorio estadounidense han encontrado protección y total impunidad quienes financian, organizan e instigan actos violentos y terroristas contra Cuba.
El informe se inserta en el discurso del supuesto "terrorismo de izquierda", una novedosa concepción que el gobierno estadounidense promueve para arremeter contra todo rasgo progresista y manifestación de izquierda dentro y fuera de su territorio, instaurando un neomacartismo. La declaración reconoce que crece en Estados Unidos, incluso entre los cubanos que allí viven y sus descendientes, la posición contra el cerco energético, el estrangulamiento de la economía cubana y la amenaza de agresión militar.
Sin poder disimular la oculta admiración por la epopeya de la Revolución cubana, el informe del Departamento de Estado muestra el pavor de una superpotencia nuclear ante el ejemplo del ideal de justicia social y de defensa de la soberanía, demostrando un complejo de inferioridad hacia un programa de país que prioriza al pueblo por encima de las élites. Cuba seguirá fomentando las relaciones de amistad con el pueblo e instituciones estadounidenses, en estrecho apego al derecho internacional.