La Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores y la Asamblea Popular Antifascista lanzaron una convocatoria contundente para el próximo jueves 3 de septiembre. A las 18:00 horas, en la intersección de Alameda con Paseo Ahumada, se espera una concentración multitudinaria para repudiar la realización del autodenominado «Foro Madrid» en Santiago. La presencia de líderes, exmandatarios y representantes de la extrema derecha internacional es considerada por los convocantes como una amenaza directa contra la clase trabajadora y el pueblo.
El comunicado, difundido este 26 de agosto, sostiene que la historia reciente de Chile y del mundo demuestra las graves consecuencias de los gobiernos que administran el régimen capitalista, especialmente los encabezados por la ultraderecha. Bajo esas administraciones, se ha presenciado el sistemático desmantelamiento de derechos conquistados mediante la lucha social y una creciente mercantilización de servicios fundamentales como la salud, la educación, la seguridad social y el acceso a la vivienda.
La agenda económica de estos sectores busca garantizar la acumulación de riqueza a costa del trabajo y el bienestar de las mayorías. Esa lógica profundiza la precarización laboral, la sobreexplotación, la desigualdad social y la destrucción de la naturaleza, al tiempo que promueve la privatización de los bienes públicos y la apropiación de los recursos naturales en beneficio de grandes grupos económicos y corporaciones transnacionales.
El texto advierte que este proyecto político no responde a las necesidades populares, sino a los dictados de élites económicas y agendas conservadoras. Su retórica, cargada de autoritarismo y discursos de odio, pretende socavar las conquistas sociales y criminalizar la protesta. Frente a ello, se convoca a trabajadoras, trabajadores, estudiantes y organizaciones sociales a defender la justicia social, los derechos humanos y la soberanía.
El llamado final es claro: el fascismo no es bienvenido en Chile. La consigna que une a las organizaciones convocantes es tomar las calles y levantar una respuesta amplia y contundente contra el avance de la ultraderecha internacional.