El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a poner la reducción de la jornada laboral en el centro de la escena política y anunció que buscará acelerar el tratamiento parlamentario de una reforma que apunta a eliminar el régimen de seis días de trabajo por uno de descanso. La iniciativa propone recortar el tiempo semanal de trabajo sin que eso implique una baja en los ingresos de los trabajadores.
“Hay gente que juega en contra de los intereses de los trabajadores y trabajadoras de Brasil, pero nuestro Gobierno se está movilizando para aprobar el fin de la jornada 6×1, sin reducción del salario”, lanzó Lula a través de su cuenta oficial de X. El mandatario defendió la medida como una cuestión de calidad de vida: “El pueblo trabajador que mueve este país merece tener más tiempo para el ocio, para cuidar la salud y para acompañar el crecimiento de los hijos”.
El esquema 6×1 impone seis jornadas laborales consecutivas por un único día de descanso. La reforma busca modificar ese régimen y avanzar hacia una reducción del tiempo de trabajo semanal, manteniendo los niveles salariales actuales. La discusión tomó una fuerte dimensión política y sindical, y se convirtió en uno de los debates laborales centrales de cara a las elecciones presidenciales previstas para el 4 de octubre.
El proyecto había avanzado a fines de mayo en la Cámara de Diputados, pero quedó frenado durante varios meses en el Senado. El tratamiento se reactivó después de que Lula y el presidente de la Cámara Alta, Davi Alcolumbre, retomaran las conversaciones en agosto. Alcolumbre giró la iniciativa a la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ), donde el senador Omar Aziz quedó a cargo del dictamen. Aziz anticipó que presentará su informe este jueves, aunque todavía analiza si mantendrá sin cambios el texto aprobado por Diputados.
Los tiempos parlamentarios suman presión. El Congreso tendrá una semana de votaciones entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, antes de que la campaña electoral acapare la actividad política. El gobierno buscará aprovechar esa ventana para avanzar con una reforma que Lula quiere convertir en uno de los ejes laborales de la etapa final de la campaña. La discusión brasileña se suma así a un debate que atraviesa al movimiento sindical en varios países: la reducción de la jornada sin recorte salarial y la distribución de los beneficios de la productividad.