La vuelta a clases en Danbury, Connecticut, se convirtió en una pesadilla. Mientras los niños subían al autobús escolar el martes, agentes del ICE arrestaban a sus padres en las paradas. El senador Chris Murphy denunció que la maniobra fue deliberada: esperaron a que los menores estuvieran en el vehículo para que, al volver, se encontraran solos y aterrorizados. "Es siniestro", escribió en redes sociales.
La arremetida no fue un caso aislado. En las últimas 48 horas, los operativos se multiplicaron en Danbury y Stamford. Testigos grabaron a agentes reduciendo a jornaleros en el parque Kennedy, varios con ropa de trabajo y esposados en la vía pública. Los vecinos, indignados, les gritaron a los federales y les exigieron identificarse. Según denunció el alcalde Roberto Alves, no había órdenes de búsqueda específicas: "Parece que seleccionaban gente por su apariencia de inmigrante, persiguiendo particularmente a latinos de Centro y Sudamérica".
Las cifras duelen. Organizaciones locales contabilizaron al menos 20 detenciones en Danbury, Stamford y Bridgeport, aunque aseguran que son más. Entre los detenidos hay un hombre que necesita diálisis y el padre de un estudiante de secundaria. Tabitha Sookdeo, de CT Students for a Dream, fue contundente: "La magnitud de las operaciones está en su punto más alto. Nunca había visto algo así". Los arrestos, dijo, son "indiscriminados" y apuntan a personas sin antecedentes que solo buscaban trabajar.
Las autoridades estatales respondieron con repudio. El gobernador Ned Lamont dijo estar "indignado" y exigió que los federales se mantengan lejos de las escuelas. La representante Jahana Hayes cuestionó que se detenga a quienes han contribuido a la comunidad. Mientras tanto, las escuelas públicas de Stamford reafirmaron que dan la bienvenida a todos los niños, sin importar su estatus migratorio.
La Casa Blanca, lejos de mostrar reparos, publicó una caricatura del "autobús mágico de la deportación", con personas esposadas adentro. El mensaje, que celebra una redada de 1.328 arrestos en Washington, cayó como un baldazo de agua fría. En este país de la "libertad", el miedo ya llegó a los patios de las escuelas.