MEMORIA, CRUCES Y PAN: LA IGLESIA DE LOS POBRES CONTRA EL MODELO QUE MATA
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MEMORIA, CRUCES Y PAN: LA IGLESIA DE LOS POBRES CONTRA EL MODELO QUE MATA

(★) .- BAJADA: A 50 años del golpe, los curas de Opción por los Pobres denuncian que la crueldad económica no murió: cambió de traje y volvió a gobernar.

Desde Sañogasta, La Rioja, tierra donde cayó asesinado el beato Wenceslao Pedernera, los sacerdotes de Opción por los Pobres emitieron un documento que no se queda en el pasado: apunta directo al presente. A medio siglo del golpe cívico militar, la carta advierte que hacer memoria exige luchar para que Nunca Más se repita aquello que ensangrentó el suelo. Pero el texto da un paso incómodo: sería ingenuo, si no cómplice, ignorar que mucho de aquello regresa. No con botas, sino con un modelo económico de crueldad, individualismo e injusticia que atribuyen al gobierno de Javier Milei.
La denuncia no es abstracta. Los curas alertan que la situación social es hoy más grave que nunca en las comunidades barriales y campesinas, golpeadas por la pobreza y por una crisis de endeudamiento que asfixia a las familias y que el Gobierno relativiza. En la víspera de la Semana Social en Córdoba, bajo el lema “Puentes hacia el bien común”, el mensaje interpela a la oposición: hay que demostrar que existe un horizonte con esperanza de cambio, porque lo ha habido, siempre mejorable. Sostienen con firmeza que darle tiempo a este gobierno es alejarse de la salida democrática de un proyecto de muerte.
La carta cierra con la mirada en la histórica visita del Papa León XIV. Los religiosos esperan que el Pontífice, como en su reciente encíclica, haga una clara defensa de la justicia social y una profética crítica a este modelo que mata. Recuerdan que el Papa cita a Enrique Angelelli como testigo de la fraternidad y la justicia. En tiempos donde la unidad del campo popular se declama indispensable, estos curas recuerdan que la democracia no se agota en las urnas: es vida cotidiana, encuentro y llamado a la unidad. La memoria, para ellos, no es un museo. Es un campo de batalla donde el Nunca Más se juega hoy, en cada familia endeudada y en cada comunidad que resiste.