La alimentación atraviesa las disputas electorales: está en el precio de la comida, en la renta de las familias, en la salud pública, en el desmonte y en la crisis climática. Sin embargo, los sistemas alimentarios casi nunca aparecen articulados en la cobertura de las elecciones. Para enfrentar ese vacío, la Cátedra Josué de Castro de la USP y el portal O Joio e O Trigo publicaron un guía gratuito, disponible para descargar.
El material está pensado para periodistas que cubren política, economía, ambiente y otros temas, aunque no tengan especialización previa. La intención es brindar herramientas para identificar cómo las decisiones que parecen lejanas a la comida afectan la producción, el acceso a los alimentos y los impactos sociales y sanitarios. Además, el guía se conecta con la agenda del MST, que defiende la alimentación sana como un derecho y cuestiona el modelo agroindustrial dominante.
La ciencia ya mostró el vínculo entre los ultraprocesados y las enfermedades crónicas, y la agropecuaria tiene un papel central en el desmonte y en las emisiones de gases. En ese escenario, la inflación de los alimentos y el crédito rural son directamente influidos por decisiones políticas. Por eso, cubrir la alimentación en campaña exige mirar más allá de las promesas contra el hambre.
Organizado en siete secciones, el guía repasa la estructura del sistema alimentario brasileño, explica conceptos clave, señala actores que merecen seguimiento y propone caminos para analizar políticas públicas y proyectos de ley. El objetivo es empujar una mirada transversal: la comida puede aparecer en propuestas de empleo, educación, clima o presupuesto, y reconocer esas conexiones ayuda a destapar disputas e intereses económicos.
La publicación invita a preguntar quién gana y quién pierde con cada política, qué modelo de producción se favorece y qué grupos acceden a lo producido. En un sistema con intereses tan poderosos, hacer esas preguntas también es parte de cubrir las elecciones.
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