Liliana Campazzo atiende el teléfono en su casa de la Comarca Viedma-Carmen de Patagones y aclara que su lugar es chico en la foto. El mérito, dice, es de Gerardo Burton, poeta, periodista y editor de Neuquén, que armó la antología y la enganchó a una lectura de poetas comprometidos con el acontecer diario. Sesenta voces, una editorial independiente, ningún organismo oficial detrás. Para ella eso es un ejercicio de la libertad tantas veces nombrada.
Los autores van de la Patagonia a Tierra del Fuego. Los registros cambian según la edad. Los poemas no se quedan en los años de la dictadura. También aparecen el dolor de esta democracia formal: la desaparición de Santiago, la muerte de Néstor, la muerte de Teresa, el desalojo de las comunidades de sus tierras ancestrales.
El libro tiene cuatro secciones. Una reúne los textos ligados a la dictadura y a la lucha de los derechos humanos. Otra cruza esos derechos con la actualidad, desde que se inició la democracia hasta hoy. Una tercera se mete con Malvinas. Voces personales que atraviesan la historia general, dice Campazzo.
La presentación será el jueves 17 de septiembre. Burton va a traer ejemplares para vender. La biblioteca ya tiene algunos, que Campazzo llevó en marzo y repartió entre conocidos. El trabajo fuerte fue del antólogo, insiste; la organización recayó en la biblioteca popular.
Campazzo cuenta que no es un libro triste ni de denuncias. Es un libro de decires y de compromisos, dice. Y subraya la oportunidad de la publicación en un período que define como muy complicado, donde hay que trabajar otra vez en la posibilidad de construir sujetos críticos. La antología no tiene nada que ver con el Estado ni con organismos oficiales.