PROYECTO RAÍCES: SEMILLAS QUE NO QUIEREN IRSE DE LA CHACRA
Bienes Comunes

PROYECTO RAÍCES: SEMILLAS QUE NO QUIEREN IRSE DE LA CHACRA

(★) .- Unos 1.200 productores sostienen en Misiones y Jujuy el mejoramiento participativo de variedades criollas, con el INTA y escuelas agrotécnicas como socios de los guardianes de siempre.

Silvina Fariza atiende el teléfono desde Cerro Azul, donde trabaja como licenciada en genética del INTA. Del otro lado están Miguel Riquelme y Alicia Rivas, en la radio de la universidad. Fariza habla del Proyecto Raíces, que lleva casi un año en el territorio y se extiende por Bolivia, Brasil y Argentina, con Misiones y Jujuy como las dos patas locales. Las estaciones experimentales de Cerro Azul y Monte Carlo, junto a las agencias de extensión, acompañan a unos 1.200 productores.
La propuesta no se dicta desde un aula. El mejoramiento genético participativo se hace en la chacra, con el agricultor al lado, con su sistema, su cultura y sus criterios. Fariza lo dice sin vueltas: el técnico no llega a dar cátedra. El intercambio se arma entre el saber académico y esa sabiduría que viene del padre y del abuelo, y que en estos encuentros tiene la misma jerarquía.
La provincia tiene una historia larga en conservación de variedades locales. Lo que falta, según la investigadora, es que la gente pueda seguir mejorándolas y registrarlas para comercializarlas, porque la traba hoy está ahí. El proyecto toma como modelo la experiencia de EMBRAPA y del doctor Altair Machado, con siembra en líneas o franjas, cultivos de cobertura y alimentos como maíz, poroto, maní y soja, según lo que cada productor decida.
Los corredores agroecológicos ya superan los 60 en toda la provincia y están en etapa de siembra. En el Procaipa de Ruiz de Montoya se trabaja con variedades de maíz, y hay alumnos de la chakra, hijos de productores, metidos en las parcelas con un entusiasmo que Fariza destaca. Mantener a los jóvenes cerca de la tierra es parte del asunto. También participan Carlos Aspelater, docente con experiencia en tomates, e Iván Espinoza, de la zona de Iguazú, que aporta sobre cubiertas verdes. Fariza insiste en los suelos: cubiertos, nutridos, protegidos. Con las lluvias fuertes que se esperan este año, esa cobertura deja de ser un detalle técnico y se vuelve una forma de cuidar lo que sostiene la vida.