LA DERECHA PLATENSE LE DA LA ESPALDA A LA MEMORIA EN EL 50° ANIVERSARIO DEL GOLPE
Derechos Humanos

LA DERECHA PLATENSE LE DA LA ESPALDA A LA MEMORIA EN EL 50° ANIVERSARIO DEL GOLPE

(★) .- Ausencias que hablan más que discursos en una sesión histórica.

El Concejo Deliberante de La Plata realizó una sesión especial en la ex Comisaría Quinta, emblemático centro de tortura durante la dictadura, para conmemorar los 50 años del golpe cívico-militar. En un acto cargado de simbolismo, se declaró a Estela Barnes de Carlotto como Patrimonio Cultural Viviente de la ciudad y se distinguió al ex juez español Baltasar Garzón Real como Visitante Ilustre. El Equipo Argentino de Antropología Forense recibió reconocimiento municipal por su labor en la identificación de víctimas.
La ausencia de los bloques de La Libertad Avanza y el PRO marcó la jornada con un vacío político que no pasó desapercibido. Los concejales presentes del peronismo y tres monobloques cuestionaron con dureza esta actitud, calificándola como "un show" que evidencia el distanciamiento de la derecha local con las políticas de memoria. La sesión también declaró de interés municipal diversas iniciativas culturales y pedagógicas vinculadas a la defensa de los derechos humanos.
Entre los reconocimientos destacaron el libro "Sapos de otro pozo. Cartografías de infancias en el exilio" y los espacios artísticos "Teatro por la Identidad", "Música por la Identidad" y "Danza por la Identidad". La agrupación HIJOS La Plata recibió un homenaje especial por su trabajo en la defensa de la memoria colectiva. Estas iniciativas buscan mantener viva la búsqueda de nietos apropiados y abrir nuevos espacios de reflexión sobre el legado de las luchas por verdad y justicia.
La tensión política se manifestó en la falta de consenso para declarar de interés municipal el aniversario del golpe, dejando expuestas las diferencias en torno a la construcción de la memoria en la ciudad. La ausencia de los bloques de derecha en un lugar que fue centro de tortura durante la dictadura revela una postura ideológica que prefiere el olvido antes que el compromiso con la verdad histórica. Este faltazo político no es casual: responde a una estrategia de desmemoria que busca borrar las huellas del terrorismo de Estado para legitimar proyectos neoliberales en el presente.