LAS UNIVERSIDADES ARGENTINAS SE REBELAN CONTRA EL OLVIDO A 50 AÑOS DEL GOLPE
Derechos Humanos

LAS UNIVERSIDADES ARGENTINAS SE REBELAN CONTRA EL OLVIDO A 50 AÑOS DEL GOLPE

(★) .- Las casas de estudio públicas reconstruyen la memoria colectiva frente al avance negacionista

Las universidades nacionales argentinas se han convertido en bastiones de resistencia contra el olvido institucionalizado. A cinco décadas del golpe cívico-militar de 1976, las casas de estudio públicas despliegan una agenda contundente que confronta directamente con los discursos revisionistas que intentan blanquear el terrorismo de Estado. La Universidad Nacional de Mar del Plata inauguró su conmemoración en la Plaza de la Memoria, espacio emblemático que convoca a reflexionar sobre los crímenes del terrorismo de Estado. La muestra fotográfica "50 años en imágenes", desarrollada desde la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, reconstruye el pasado reciente mediante materiales de archivo y memorias colectivas.
La Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca presentará una exposición con archivos, publicaciones y testimonios que exponen decisiones, detenciones de docentes y alumnos durante la dictadura. Este material de época documenta las transformaciones obligadas que atravesaron a la comunidad académica bajo el régimen represivo. La iniciativa busca dar a conocer las decisiones institucionales que marcaron a generaciones de universitarios.
El acto central en Mar del Plata incluyó intervenciones artísticas y la participación de organismos de derechos humanos. La Orquesta-Escuela de voces interpretó canciones vinculadas a la memoria colectiva, reafirmando el rol del arte como herramienta de expresión e identidad. La proyección del documental "Apenas habrá sombras" recuperó la historia de María del Carmen "Coca" Maggi, en una producción impulsada por la Fundación de la UNMDP.
Estas acciones universitarias representan una respuesta organizada frente a los intentos de relativizar el terrorismo de Estado. Las casas de estudio, históricamente blanco de la represión dictatorial, hoy se erigen como espacios de construcción de memoria activa. La comunidad académica asume su responsabilidad histórica en un contexto donde el negacionismo busca ganar terreno en el debate público. Las universidades públicas demuestran que la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino una herramienta política para interpretar el presente y proyectar un futuro donde la educación sea sinónimo de libertad, no de represión. Esta resistencia institucional marca una diferencia fundamental: mientras algunos sectores pretenden borrar la historia, las universidades la reconstruyen con rigor académico y compromiso social.