A cinco décadas del golpe genocida del 24 de marzo de 1976, las organizaciones de derechos humanos argentinas convocan a una marcha histórica que trasciende diferencias políticas internas. En un contexto de avance negacionista y ajuste económico extremo, la unidad del campo popular se fortalece frente a lo que referentes definen como "fascismo descarnado". La movilización no solo recuerda a los 30.000 desaparecidos, sino que conecta el terrorismo de Estado con las políticas económicas actuales.
Blanca "Nenina" Lescano, de Familiares de Detenidos Desaparecidos, subraya una continuidad represiva que atraviesa décadas. Desde el onganiato hasta la última dictadura, incluyendo períodos democráticos, el terrorismo de Estado mantuvo su lógica exterminadora. Lescano cuestiona la falta de debate sobre la complicidad civil y sindical en la represión, señalando que "el peronismo nunca quiso discutir ni analizar" estas complicidades. Para ella, el negacionismo actual explota las contradicciones del movimiento popular.
Daniel Tort, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, vincula la dictadura con un plan económico diseñado por el Departamento de Estado norteamericano. La multiplicación por siete de la deuda externa durante el régimen militar sentó las bases para un modelo de saqueo que persiste hoy. Tort traza una línea directa desde Martínez de Hoz hasta las políticas actuales, destacando cómo el alineamiento geopolítico con Estados Unidos se mantiene como herencia dictatorial.
Elena Rivero, de la Asociación de Derechos Humanos Coca Gallardo, enfatiza el mensaje de esperanza que surge de la resistencia. A pesar del gobierno negacionista, el 72% de la población argentina rechaza el golpe según encuestas recientes. Rivero celebra la participación juvenil y la articulación entre organizaciones partidarias y no partidarias, que ya realizaron 39 acciones bajo la consigna "50 años, 50 acciones".
La Red de Directores de Centros Científicos Tecnológicos del CONICET emitió un comunicado histórico reafirmando que "la Ciencia es Democracia". Denuncian la persecución sistemática al sistema científico durante la dictadura, con desapariciones, exilios y desmantelamiento de proyectos estratégicos. Su compromiso con la memoria se vincula directamente con la defensa del pensamiento crítico frente al autoritarismo actual.
La marcha unificada del 24 de marzo representa un hecho político significativo: por segundo año consecutivo, los dos bloques principales del movimiento de derechos humanos -los cercanos al kirchnerismo y las agrupaciones de izquierda- comparten calles y escenario. Esta unidad se construye frente a un gobierno que desfinancia políticas de memoria, cuestiona el número de desaparecidos y promueve un negacionismo que abarca desde el género hasta el cambio climático. La consigna "Que digan dónde están" mantiene vigencia ante el reciente hallazgo de restos en el ex centro clandestino La Perla, recordando que la búsqueda de verdad y justicia continúa.