JUSVINZA: EL ORGULLO BIOTECNOLÓGICO CUBANO QUE DERROTA LAS SECUELAS DEL CHIKUNGUNYA
Sanitaria

JUSVINZA: EL ORGULLO BIOTECNOLÓGICO CUBANO QUE DERROTA LAS SECUELAS DEL CHIKUNGUNYA

(★) .- Un medicamento desarrollado por la ciencia nacional demuestra alta efectividad contra las complicaciones articulares posvirales.

Los resultados finales de los estudios clínicos Fase 2 con Jusvinza para tratar pacientes convalecientes de Chikungunya han confirmado lo que los investigadores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) anticipaban: esta molécula cubana resuelve la sintomatología dolorosa e inflamatoria de las articulaciones secundarias producidas por el virus. El doctor Julio Baldomero Hernández, director de Investigaciones Clínicas del CIGB, presentó estos hallazgos en un encuentro con el presidente Miguel Díaz-Canel, destacando que el 70% de los pacientes cumplieron con los resultados previstos en ambos estudios.
La investigación incluyó 174 personas en etapa posaguda atendidas en el Hospital Diez de Octubre de La Habana y 120 pacientes en fase crónica tratados en el Hospital Faustino Pérez de Matanzas. Los esquemas de seis y nueve dosis administradas en ocho semanas demostraron alta efectividad, con persistencia del efecto terapéutico hasta la semana 12. Esto significa que Jusvinza no solo alivia los síntomas articulares, sino que previene la evolución hacia la cronicidad, ofreciendo una ventaja significativa sobre las terapias convencionales.
La doctora María del Carmen Domínguez Horta, líder del proyecto, explica que Jusvinza fue diseñada originalmente para artritis reumatoide y enfermedades autoinmunitarias. Su principio activo es un péptido que regula la respuesta inflamatoria sin inducir inmunosupresión, un enfoque innovador que se aparta de los fármacos convencionales del mercado. Este medicamento ya había demostrado su valía durante la pandemia de COVID-19, cuando se incorporó al protocolo nacional de tratamiento bajo el código CIGB-258, contribuyendo a reducir la mortalidad en casos graves.
Actualmente, un estudio Fase 3 con 300 pacientes avanza en instituciones médicas de La Habana, y la producción se ha triplicado respecto al año anterior, con 21.000 bulbos entregados al Sistema Nacional de Salud en el primer trimestre. La directora del CIGB, Marta Ayala Ávila, subraya que Jusvinza representa una esperanza importante para la salud del pueblo cubano y se trabaja en convertirlo en bien exportable mediante colaboraciones internacionales.
La ciencia cubana, pese a las limitaciones materiales impuestas por el bloqueo económico, sigue demostrando su capacidad para desarrollar soluciones propias ante los desafíos sanitarios. Jusvinza emerge como ejemplo de cómo la investigación biomédica con enfoque social puede generar respuestas efectivas que benefician directamente a la población, en contraste con el modelo farmacéutico neoliberal que prioriza el lucro sobre la salud pública.