La fotógrafa Carol Guzy, cuatro veces ganadora del Pulitzer, obtuvo el premio World Press Photo del año con una imagen desgarradora: dos niñas se aferran a su padre, Luis, mientras agentes de ICE lo detienen tras una audiencia migratoria en Nueva York. La escena ocurrió el 26 de agosto de 2025 en el edificio federal Jacob K. Javits, uno de los pocos espacios donde se permitió el acceso a fotoperiodistas.
La organización destacó que la imagen documenta "la pena inconsolable de niños que pierden a su padre en un lugar construido para la justicia". Luis, migrante ecuatoriano sin antecedentes penales, era el único sostén de su familia. Su esposa Cocha y sus tres hijos quedaron en la más absoluta desprotección. Guzy siguió el caso durante meses, pero la familia desapareció del radar: nunca llegaron a la iglesia que brinda asistencia a familias separadas.
El premio llega en un contexto donde el régimen Trump intensificó las deportaciones masivas, convirtiendo tribunales en escenarios de ruptura familiar. La obra compitió con otras dos finalistas: una sobre la hambruna en Gaza y otra sobre mujeres mayas achí que lograron justicia en Guatemala. El concurso también dejó una definición política sobre la fotografía: "captura luz en un sensor o película, es el registro de un momento físico", sentenciaron, prohibiendo imágenes generadas por inteligencia artificial. En tiempos donde lo real se vuelve difuso, esta foto recuerda que el lente sigue siendo testigo incómodo del poder.