El presidente argentino Javier Milei redobló su ofensiva verbal contra las universidades que él mismo desfinancia. En una entrevista con el "periodista" oficialista Luis Majul, aseguró que hay estudiantes, profesores e investigadores “disfrazados de terroristas”. La acusación, que replica la teoría de la hegemonía cultural de Antonio Gramsci, se da cuando el gobierno acumula 286 días sin cumplir la Ley de Financiamiento Universitario y a pocas jornadas de conmemorarse un nuevo aniversario de la Noche de los Bastones Largos.
La respuesta no se hizo esperar en el arco académico y político. Guillermo Durán, decano de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA, vinculó las palabras del jefe de Estado con el discurso de Onganía y Videla, y alertó sobre el avance de un “fascismo” que, dijo, los gobierna. El sociólogo Daniel Feierstein, director del Centro de Estudios sobre Genocidio, se preguntó si habrá una reacción institucional a tiempo. El docente Pablo Serdán y el dirigente Oscar Laborde coincidieron en que la democracia está en riesgo si cualquiera puede ser señalado como “terrorista”.
La investigadora Sol Prieto fue más lejos y encontró un antecedente casi textual. En diciembre de 2010, ante el Tribunal Oral Federal de Córdoba, el dictador Jorge Rafael Videla había utilizado la misma referencia a Gramsci para describir a sus opositores. El genocida, que entonces recibió su segunda condena a prisión perpetua, hablaba de un “régimen marxista” instalado desde la educación y la cultura. La similitud entre ambas declaraciones encendió las alarmas en el ámbito universitario.
Mientras tanto, la medida de fuerza convocada por Ctera suma adhesiones. Amsafé y Coad confirmaron su participación en el paro que dejará sin clases a escuelas y universidades, con una movilización prevista en Rosario. Las antorchas volverán a encenderse contra el ajuste. La historia, parece, insiste en repetirse, pero esta vez con la democracia como testigo.