CAPITALISMO FÓSIL: EL CALOR QUE MATA TIENE APELLIDO Y CUENTA BANCARIA
Extractivismo

CAPITALISMO FÓSIL: EL CALOR QUE MATA TIENE APELLIDO Y CUENTA BANCARIA

(★) .- Mientras Europa se asa con olas de calor récord, las petroleras facturan miles de millones y los ejércitos queman el planeta.

Europa está en llamas. Olas de calor sin precedentes elevaron las temperaturas por encima de los 40 °C en varios países, colapsando hospitales y cobrándose miles de vidas. Según un análisis de The Economist citado por Abya Yala Soberana, la ola de calor de finales de junio podría causar alrededor de 12.000 muertes adicionales en todo el continente. Francia ya reportó más de 1.000 muertes extra, mientras España, Italia y Alemania también sufren un alto número de víctimas. La Organización Mundial de la Salud confirmó más de 1.300 muertes adicionales relacionadas con el calor desde el 21 de junio. Los ancianos y los pobres pagan el precio más alto.
Esto no es un desastre natural. Es la consecuencia previsible y lucrativa de décadas de dependencia de los combustibles fósiles. Los gigantes de la industria —ExxonMobil, Shell, BP, Chevron, la italiana ENI— saben desde hace medio siglo que sus productos calientan el planeta. Mintieron, presionaron, demoraron y siguieron perforando. Solo en 2025, ENI reportó ganancias netas ajustadas de unos 5.000 millones de euros. Y no es solo el clima: ENI estuvo implicada en acuerdos energéticos vinculados a las operaciones de Israel en aguas palestinas ocupadas, suministrando petróleo que alimenta el aparato militar que lleva a cabo lo que expertos legales describen como acciones genocidas en Gaza. El capital fósil no solo calienta el planeta, sino que financia guerras y ocupaciones.
Los océanos también hierven. En junio las temperaturas globales de la superficie del mar alcanzaron un récord histórico, con medias de 21 °C, según el Servicio Marino Copernicus de la UE, superando los récords de 2023 y 2024. Los científicos advierten que se está entrando en territorio desconocido. Mientras tanto, los centros de datos que impulsan la inteligencia artificial consumieron en 2024 alrededor de 415 TWh, el 1,5% de la electricidad mundial, y se prevé que esa cifra se duplique para 2030. Una sola instalación de entrenamiento de IA puede consumir tanta energía como 100.000 hogares y generar calor que aumenta la temperatura del suelo hasta 9 °C en ciertos lugares. La IA no es tecnología limpia: es otro consumidor voraz de energía fósil.
Los ejércitos del mundo, encabezados por Estados Unidos y sus aliados, están entre los mayores emisores institucionales del planeta. Los genocidios en curso en Gaza y Sudán, y las guerras en Ucrania e Irán, emiten decenas de millones de toneladas de CO2 producto de aviones, tanques, bombas y reconstrucción. Cada misil acelera el colapso climático. La guerra no está separada de la crisis ecológica: es uno de sus motores más perversos. El mensaje de esta ola de calor es brutal: ya no nos aproximamos al abismo, estamos en caída libre. Se necesita un desmantelamiento inmediato de la economía fósil y el fin de las guerras que la alimentan.