Claudia Sheinbaum no tuvo pelos en la lengua: “Pues coincidimos. La derecha es el odio. La derecha es la discriminación. La derecha es el clasismo, el racismo. La derecha es la represión. Supuestamente hablan de libertad, pero es la libertad de unos cuantos”, declaró la gobernante en su conferencia de prensa diaria.
Desde Palacio Nacional, la presidenta mexicana respaldó con contundencia las palabras de Pedro Sánchez, quien días antes había afirmado que la derecha "grita porque sabe que su tiempo se acaba". La mandataria fue más allá: definió al proyecto conservador como sinónimo de odio, discriminación, clasismo, racismo y represión. "Supuestamente hablan de libertad, pero es la libertad de unos cuantos frente al abandono de muchos", sentenció durante su conferencia matutina.
La declaración se produjo tras la IV Cumbre en Defensa de la Democracia en Barcelona, donde Sheinbaum compartió escenario con líderes progresistas como Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi. En ese foro internacional, la presidenta mexicana tuvo un papel protagónico al pedir una declaración conjunta contra la intervención militar en Cuba -cada vez más asediada por el régimen Trump- y proponer destinar el 10% del gasto mundial en armamento a reforestar.
Sheinbaum contrastó nítidamente los dos modelos políticos en disputa. Por un lado, los gobiernos de derecha que gobiernan "exclusivamente para las élites". Por otro, los proyectos progresistas y humanistas que representan "amor, solidaridad, fraternidad e inclusión", bajo la premisa "Por el bien de todos, primero los pobres". La mandataria cuestionó el concepto de libertad defendido por los sectores conservadores, argumentando que no existe libertad real sin acceso a derechos fundamentales como educación y salud, que la derecha intenta convertir en mercancías.
El encuentro bilateral entre Sheinbaum y Sánchez también sirvió para reforzar la cooperación cultural y educativa entre México y España. La presidenta destacó la continuidad de exposiciones mexicanas en territorio español que abordan temas como los pueblos originarios y los abusos durante la conquista, contenidos que ya han sido reconocidos por Felipe VI. La visita marca un hito diplomático: es la primera vez que un presidente mexicano viaja a España desde la visita de Enrique Peña Nieto en 2018, superando tensiones previas como la carta de López Obrador solicitando perdón por los abusos coloniales.
La alianza progresista transatlántica se consolida en un contexto donde las fuerzas conservadoras globales, encabezadas por el régimen Trump, intensifican sus ataques contra proyectos populares. Sheinbaum anunció que México será sede de la próxima Cumbre en Defensa de la Democracia en 2027, donde se abordarán cooperación para el desarrollo y economía para el bienestar. La declaración conjunta contra la derecha no es solo retórica: representa la construcción de un frente común ante el avance de políticas que privilegian a las élites sobre las mayorías, en una batalla ideológica que define el futuro de la democracia en América Latina y Europa.