Juan Sebastián Berrío Posada analiza en Rebelión el momento político que atraviesa Colombia de cara a las elecciones de 2026. El autor plantea que el progresismo actual no es más que una envoltura edulcorada para nombrar a la izquierda, obligada a mutar por la macartización brutal que la oligarquía y los medios de élite impusieron durante décadas de conflicto armado. Hoy, declararse comunista ya no es un acto de dignidad sino una condena electoral, y eso forzó una "juntanza" que incluyó a oportunistas como Roy Barreras o Armando Benedetti, sin cuya maquinaria Gustavo Petro no habría llegado a la Casa de Nariño.
Frente a este progresismo de luces y sombras emerge lo que Berrío denomina "retrasismo": la encarnación política del retroceso histórico encarnada en Abelardo de la Espriella, un fenómeno que replica a nivel local los modelos de Trump y Milei. Ya no son señores respetables como Belisario Betancur, sino payasos engominados que basan su campaña en la virilidad de vitrina y la promesa de "destripar a la oposición". Es el ropaje farandulero del narcotráfico, la mafia y el asesinato selectivo.
La disyuntiva es ineludible: cerrar filas en torno a Iván Cepeda para proteger la transición democrática o permitir que el retrasismo devuelva al país a la Colombia de Uribe en una versión aún más grotesca y violenta. El autor advierte que la izquierda ha fracasado en formar un sujeto político consciente, pero la coyuntura exige táctica sin olvidar la necesidad de superar definitivamente el capitalismo.
Compartimos el Documental | LA PALABRA CONTRA EL FUEGO: Lo que forjó a Iván Cepeda Antes de ser candidato presidencial, para conocer más al candidato: