CUSTODIAR LA VIDA: EL AUTOFORTALECIMIENTO COMUNITARIO COMO RESPUESTA AL EXTRACTIVISMO
Extractivismo

CUSTODIAR LA VIDA: EL AUTOFORTALECIMIENTO COMUNITARIO COMO RESPUESTA AL EXTRACTIVISMO

(★) .- Una guía del Consorcio TICCA propone siete pasos para que los pueblos indígenas fortalezcan su gobernanza territorial frente a la crisis ecológica.

Mientras los gobiernos y las corporaciones siguen empujando la frontera extractiva, los pueblos indígenas y las comunidades locales sostienen con sus manos más del 80% de la biodiversidad que le queda al planeta. Así lo documenta la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica (IPBES), citada por el Consorcio TICCA en un artículo publicado el 30 de junio de 2026. La paradoja es brutal: quienes mejor cuidan la naturaleza son quienes más sufren el despojo.
La doctora María Luisa Acosta, presidenta de la Academia de Ciencias de Nicaragua y coordinadora del Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indígenas (CALPI), firma el texto donde se revelan datos escalofriantes de la FAO. Entre 2016 y 2018, la deforestación se disparó un 150% en territorios indígenas de Brasil. Y entre 2000 y 2016, los bosques no perturbados dentro de territorios indígenas se redujeron un 20% en Bolivia, un 30% en Honduras, un 42% en Nicaragua y un 59% en Paraguay. La causa no es misteriosa: vulneración de derechos, falta de protección estatal frente al extractivismo, economías ilícitas y el asesinato de líderes comunitarios.
Frente a este cuadro, el Consorcio TICCA sistematizó experiencias de los propios territorios de vida para crear la Guía de autofortalecimiento. Inspirada en la experiencia del territorio Kawawana, en África —donde la movilización comunitaria logró restaurar el territorio y alcanzar el buen vivir—, la guía propone siete elementos: reflexionar colectivamente ante amenazas, documentar con mapas, videos y entrevistas, comprender las dimensiones ecológicas y políticas del territorio, visualizar y celebrar el rol de custodia, actuar y comunicar las decisiones, articularse con otras organizaciones, y revisar y renovar el proceso de forma continua.
La clave de esta herramienta es que no impone recetas foráneas. Cada comunidad adapta los pasos a su realidad, respetando sus sistemas normativos y formas de gobierno. Como señala Acosta, la biodiversidad se conserva mejor cuando los pueblos mantienen el control de sus territorios, no cuando llegan modelos estatales o áreas protegidas convencionales que ignoran a quienes han cuidado la tierra por generaciones. En tiempos de crisis climática y expansión extractiva, fortalecer la gobernanza comunitaria no es un gesto simbólico: es una condición para que la vida siga siendo posible.