ECOLOGÍA CON DESARROLLO: LA PROPUESTA QUE ROMPE CON EL VIEJO AMBIENTALISMO
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ECOLOGÍA CON DESARROLLO: LA PROPUESTA QUE ROMPE CON EL VIEJO AMBIENTALISMO

(★) .- El ecologismo desarrollista plantea que sin crecimiento económico y tecnología no hay solución posible para la crisis ambiental.

El desafío ambiental no se limita a salvar especies exóticas en peligro de extinción. Es un problema sistémico que atraviesa a toda la sociedad y exige soluciones integrales. Incendios forestales, inundaciones, acidificación de los océanos y calentamiento global requieren acción inmediata. El movimiento ambiental logró visibilizar estos problemas, pero tuvo dificultades para ofrecer alternativas creíbles al sistema social dominante, basado en la degradación ambiental y la explotación irracional de recursos. Frente a esto, surge el ecologismo desarrollista, que busca combinar crecimiento económico, desarrollo tecnológico, bienestar social y cuidado del ambiente.
Una agenda ecológica real no puede ignorar las necesidades productivas de una sociedad como la argentina, con más del 30% de la población bajo la línea de pobreza. Buena parte de los problemas ambientales se agravan por la falta de infraestructura: inundaciones, incendios, basurales a cielo abierto y contaminación de ríos. A contrapelo de lo que plantea cierto ecologismo, una política ecológica seria requiere más desarrollo, más crecimiento económico y un salto en innovación tecnológica. No se trata de abandonar el progreso, sino de dejar atrás las relaciones sociales capitalistas que lo vuelven contradictorio.
Los casos de inundaciones en La Plata (2013), Sierras Chicas (2015) y Bahía Blanca (2025) muestran que sin un plan de desarrollo urbano ambicioso no se pueden recuperar humedales ni bosques nativos. Los incendios en Patagonia y Córdoba evidencian el rol del agronegocio y el negocio inmobiliario, pero también la necesidad de inversión en caminos e infraestructura para que los bomberos accedan a zonas profundas. Los 5.000 basurales a cielo abierto registrados en el país son focos infecciosos y de incendios, pero también una oportunidad: generar empleo mediante biodigestores que produzcan biogás y biofertilizantes.
Frente al calentamiento global y la acidificación de los océanos, la salida no es menos desarrollo sino más: recambio de matriz energética, minería de cobre y litio para energías limpias, y un plan masivo de vivienda y tratamiento de líquidos cloacales. La conclusión es clara: los problemas ambientales requieren desarrollo y crecimiento, pero bajo una lógica distinta a la ganancia individual capitalista. La anarquía del capital debe ser superada por una vía socialista que transforme la realidad nacional y mundial.