EL EJEMPLO DE FIDEL, UN ESCUDO CONTRA LA DESESPERACIÓN
Un día como hoy

EL EJEMPLO DE FIDEL, UN ESCUDO CONTRA LA DESESPERACIÓN

(★) .- A 32 años de los disturbios en La Habana, la lección del Comandante en Jefe ilumina el presente.

El 5 de agosto de 1994, Fidel Castro Ruz encabezó personalmente el enfrentamiento a los disturbios que sacudieron La Habana. Tal como tres décadas antes descendiera de un tanque en Playa Girón, el líder revolucionario se ubicó una vez más en la primera línea del peligro, demostrando que ninguna fuerza supera la del ejemplo.
Mientras un tirano hubiera ordenado disparar sin culpa, Fidel ordenó a sus escoltas silenciar las armas y prefirió exponerse a cualquier daño. Su actitud contrastó con la de los gobernantes despreciables con los que algunos pretenden asociarlo. Los incidentes cesaron y los elementos antisociales, alentados por la hipócrita estrategia de asfixia estadounidense, desaparecieron.
Sin embargo, las heridas quedaron: un constructor del contingente Blas Roca perdió un ojo y otras personas resultaron lastimadas por la brutalidad de una guerra cognitiva que explota lo irracional en tiempos de crisis. El respeto ganado por Fidel y la respuesta firme del pueblo devolvieron las calles a sus dueños.
Aquella fecha lega lecciones invaluables para el presente. Los enemigos de siempre llevan su inmoralidad al límite, buscando ahogar al país con métodos similares a la reconcentración de Weyler. Conscientes de los costos de una agresión militar, optan por provocar la desesperación para que nos enfrentemos entre nosotros y quebremos la unidad.
Existen inconformidades legítimas en tiempos de supervivencia, pero cuando las manifestaciones implican violencia, la mano debe ser segura y la mente serena. Como Fidel, cuyo ejemplo inmarcesible en Galiano y San Lázaro sigue ahuyentando los peores presagios.