EL FASCISMO NO NECESITA CHIMENEAS: LOS ALGORITMOS SON SUS NUEVOS HORNOS
Política Neoliberal

EL FASCISMO NO NECESITA CHIMENEAS: LOS ALGORITMOS SON SUS NUEVOS HORNOS

(★) .- A 81 años de la derrota del nazismo, el odio se reorganiza en servidores digitales y redadas migratorias.

El neofascismo no desapareció: mutó. A 81 años de la caída del Tercer Reich, el periodista Jorge Enrique Jerez Belisario recorrió Buchenwald y constató que el horror industrializado no fue una locura pasajera, sino la lógica del capitalismo en su fase más depredadora. Lo más revelador no fueron los crematorios, sino el testimonio de ciudadanos de la antigua República Democrática Alemana: tras la caída del Muro y la anexión capitalista, las cabezas rapadas y los discursos de odio regresaron como si nunca se hubieran ido.
Hoy el fascismo gobierna. En Italia lloran a Mussolini, en Alemania relativizan el Holocausto, en España corean consignas falangistas. Del otro lado del Atlántico, el ICE estadounidense esposa niños, allana iglesias y acumula muertos que los medios llaman "deportaciones administrativas". A esto se suma el genocidio en Gaza, un campo de concentración al aire libre. El capitalismo monopolista mantuvo al fascismo en incubadora; la caída del Muro liberó los viejos fantasmas del nacionalismo extremo y el culto a la fuerza bruta.
Pero hay un salto cualitativo: el odio tiene domicilio digital. Si Buchenwald industrializó la muerte en el siglo XX, las redes sociales industrializan el veneno en el XXI. Los algoritmos premian la mentira y la deshumanización: un migrante es "invasor", un niño esposado es "amenaza", un bebé palestino es "terrorista". Lo más aterrador no es el odio explícito, sino el domesticado, el que se disfraza de "opinión" y normaliza lo que antes daba vergüenza. El fascismo ya no quema libros: quema en tuits.
La consigna no puede ser solo recordar. Debe ser organizarse. Cuando el pueblo se une, cuando los antifascistas salen a las calles y los trabajadores cierran filas, el fascismo retrocede. La lucha hoy también es digital: desenmascarar, denunciar, no dejar una mentira sin verdad enfrente. Solo con conciencia, organización militante y solidaridad internacionalista podremos decir: nunca más.

Fuente: granma.cu