El reconocido teólogo brasileño Frei Betto llegó a Cuba para ser distinguido con la condición Maestro de Juventudes 2026, el galardón más importante que entrega la Asociación Hermanos Saíz, organización que agrupa a la vanguardia artística joven de la Mayor de las Antillas. El espacio Encuentro Con, que conduce la periodista Magda Rezik, sirvió de sede para la entrega y para que el brasileño hablara de los jóvenes.
"Para mí es una alegría hablar de jóvenes, exactamente en este momento que hay una resurrección de los movimientos juveniles en el mundo, en España, en Francia, en Bélgica y en Brasil", dijo Betto. Su apuesta no es retórica: sostiene que esa generación va a comandar los países, trabajar en las ciencias y determinar los destinos del mundo. Por eso insiste en priorizar el trabajo político con ellos, aquí en Cuba también.
Desde el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, el intelectual aludió a las políticas de registas que gobiernan en el mundo. "Los griegos tenían un poco de razón cuando decían que la historia es un poco cíclica", afirmó, y leyó el presente como una ola direcista que, a su juicio, será breve: ya apuntan algunas señales de una ola progresista. Si en noviembre se produce la derrota de Trump en Estados Unidos, eso significará un paso adelante de las fuerzas progresistas.
También puso en contexto la situación de su país con motivo de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, luego de que Flavio Bolsonaro aventajara al actual líder Luiz Inácio Lula da Silva.
El momento más esperado fue la entrega del premio. Quienes lo distinguieron lo sintieron profundamente cubano: para ellos representa un abrazo a una persona que tanto hace por Cuba, por la justicia, por la belleza, por el pensamiento intelectual y por la humanidad a nivel internacional. Betto agradeció el honor.
En un presente que él mismo describe como ola direcista, la distinción a un teólogo que confía en la resurrección juvenil deja ver una apuesta: que la historia, cíclica, todavía puede torcerse hacia otro lado.