Con el 98,22% de las actas escrutadas, la derechista Keiko Fujimori lidera el conteo oficial por un margen de poco más de 900 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez, según datos de la ONPE. Pero lejos de cantar victoria, la candidata enfrenta la furia de los pueblos del sur peruano, que ya anunciaron resistencia. La autoridad electoral advierte que el resultado final podría demorar hasta fin de mes, con 480 mil votos en actas impugnadas bajo revisión.
Mientras Fujimori pide "calma" y le exige a Sánchez que acepte los resultados, desde las regiones aimaras la respuesta es otra. "Nosotros dimos un voto con memoria y dignidad, ahora iremos hasta Lima", advierten las comunidades, que denuncian racismo, discriminación y terruqueo contra las regiones del sur. Las mujeres de Puno son tajantes: "Por nuestras víctimas, vamos a salvar el país". Y lanzan una advertencia directa a la candidata: "Por cuarta vez perdió, tiene que aceptar la derrota. Usted no sabe qué es sufrir, qué es sudar para conseguir el pan de cada día".
El voto aimara no se negocia. Con un contundente 83% de respaldo a Roberto Sánchez, los pueblos del sur dejan claro que no olvidan la sangre derramada por las dictaduras ni los saqueos neoliberales. "No queremos más privatizaciones en las 13 provincias", sentencian, mientras llaman a la unidad de la sierra y la selva para defender el sufragio popular. La lucha, advierten, será hasta quemar el último cartucho.