La semana pasada, el salón de la Cámara de Diputados fue escenario de una jornada que buscó poner sobre la mesa el presente y el futuro de la energía nuclear argentina. Convocados por la diputada Julia Estrada, especialistas y trabajadores del sector expusieron ante un recinto que mostró un vacío elocuente: los legisladores del oficialismo no se presentaron. La falta de respuestas, lejos de ser un detalle menor, fue leída por los expositores como una nueva muestra de desinterés por un área que consideran estratégica para el país.
Tomás Avallone, técnico químico y especialista en reactores nucleares de investigación, fue una de las voces centrales de la jornada. En diálogo con Radio Universidad Rosario, explicó que el problema no es solo energético, sino que pone en jaque capacidades científicas, tecnológicas e industriales que la Argentina desarrolló durante más de 75 años. El especialista fue contundente al señalar que el presupuesto del sector sufrió una reducción de más del 40% desde 2023, a lo que se suma una fuerte subejecución de las partidas asignadas. El poder adquisitivo de los trabajadores, mientras tanto, cayó casi un 50%.
En ese contexto de asfixia, la Comisión Nacional de Energía Atómica sigue en pie gracias al esfuerzo de sus trabajadores, que sostienen áreas críticas como la medicina nuclear y la producción de radioisótopos para todos los centros de salud del país. Avallone destacó que, con salarios paupérrimos, el personal mantiene proyectos como el CAREM y otras líneas de investigación, aunque remarcó que la dedicación no alcanza: hacen falta salarios dignos y presupuesto real.
El debate de fondo, sin embargo, excede lo presupuestario. Avallone alertó sobre el riesgo de una entrega intencional de tecnología a los Estados Unidos, con la posible privatización de Nucleoeléctrica Argentina y de la cadena de valor del uranio. Para el especialista, no se trata de una disputa ideológica, sino de una decisión política que hipoteca el futuro industrial del país. Sostener estas capacidades, concluyó, requiere de una política de Estado que hoy brilla por su ausencia.