La Ciudad de Buenos Aires tiene un presupuesto de 20 billones de pesos para este 2026, lo que equivale a 4.700 dólares por habitante por año. Para dimensionar esa cifra, en el municipio de Lanús el presupuesto per cápita es de apenas 388 dólares, doce veces menos. Sin embargo, en el distrito más rico del país, uno de cada siete habitantes no accede al agua potable, cloacas ni tendidos eléctricos seguros. Este fin de semana, sectores enteros de la Villa 21-24 y Zabaleta estuvieron varios días sin luz en plena ola polar, sin posibilidad siquiera de calefaccionarse porque no hay gas natural.
Los datos de pobreza e indigencia del primer trimestre de 2026, publicados por el Instituto de Estadística y Censo porteño, son demoledores. La pobreza superó el 21%, alcanzando a 650.000 personas. Pero lo más grave es la indigencia: casi el 9% de los porteños, 274.000 personas, pasan hambre todos los días. Son 83.000 personas más que en el mismo trimestre del año pasado. Además, el 34% de las niñas, niños y adolescentes habitan hogares pobres. La clase media también retrocedió: en los últimos diez años, 160.000 porteños dejaron de ser clase media para caer en la pobreza.
Mientras tanto, la construcción especulativa no se detiene. En la última década se edificaron 10 millones de metros cuadrados de viviendas suntuosas, muchas de ellas ociosas, sin alquilar ni vender. El crédito hipotecario cayó un 30% en el primer cuatrimestre del año. El ingreso promedio familiar es de 2.600.000 pesos, pero un departamento de tres ambientes cuesta más de un millón de pesos de alquiler. El 42% de los porteños alquila y destina la mitad de sus ingresos al alquiler. La gestión de Jorge Macri, lejos de mitigar esta emergencia social, se ha ensañado con los sectores populares y medios, mientras los únicos privilegiados son las grandes desarrolladoras inmobiliarias.